Un informe publicado por El Destape y luego reproducido por C5N, en el que se cotejaron los ingresos a la Quinta Presidencial de Olivos durante la gestión de Mauricio Macri (Cambiemos) con la oportunidad de algunos fallos judiciales, desató un escándalo: en al menos 15 oportunidades el expresidente recibió la visita de camaristas y fiscales, con quienes tuvo reuniones extraoficiales e incluso "jugó al paddle". Se trata de los jueces Gustavo Hornos y Mariano Borinsky, y del fiscal de Casación, Raúl Plee. Se presume que el lunes habrá una andanada de denuncias penales y pedidos de juicio político en Tribunales.
Según el informe, estas visitas fueron "en circunstancias compatibles con fallos que perjudicaron a la hoy vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner". Según precisó el sitio de Página 1/2, Hornos admitió que fue a Casa Rosada "porque tenía una relación social con Macri, mientras que Borinsky dice que fue a jugar al paddle".
El expresidente del Consejo de la Magistratura, Alberto Lugones, consideró que la conducta de Borinsky es "cuanto menos" un motivo de enjuiciamiento. "El Código Procesal Civil dice que lo que hizo Borinsky es causal de juicio político", explicó.
Allegados a Borinsky reconocieron que las reuniones existieron pero las desvincularon de cualquier connotación que tuviera que ver con decisiones judiciales sino con la elaboración de un nuevo Código Penal. "Macri convocó a Borinsky, a quien no conocía, a poco de asumir la presidencia para redactar un proyecto de reforma del Código Penal que quería presentar ante el Congreso", explicaron colaboradores del juez, quien prefirió llamarse a silencio.
Sin embargo, fuentes judiciales revelaron que en los registros de ingreso a Olivos, Borinsky figura reiteradamente como concurrente a jugar tenis y paddle con Macri. "Es su forma de relacionarse con funcionarios de este gobierno pero también del anterior. Así se vinculó con el secretario de Justicia del último tramo del gobierno de Cristina Kirchner, Julián Álvarez, y con la exministra de Justicia Marcela Losardo", explicaron los voceros del juez.
Borinsky sostiene que su relación con Macri "nunca fue un secreto sino que era de dominio público" y, de hecho, en su entorno consideran que su situación es distinta a la de Hornos porque sus pares estaban al tanto de las reuniones para tratar la reforma al Código Penal.
Lugos, por su parte, consideró que "no es común ese tipo de visitas". "Los jueces por lo general participan en actos formales. No es común que jueces y fiscales jueguen al paddle con Macri, pero yo sabía que se jugaba una vez por semana un partido de futbol", dijo y aseguró que "esto más temprano que tarde va a llegar al Consejo de la Magistratura".
Borinsky es el magistrado que intervino en casi todas las causas contra Cristina Fernández de Kirchner y las visitas coincidieron con las fechas de sus fallos en casos como la reapertura de la denuncia del fiscal Alberto Nisman, la “Ruta del dinero K”, Dólar Futuro, Obra Pública de Vialidad en Santa Cruz, entre otras. Las visitas están registradas en la Casa Militar de la Quinta. En los encuentros estaban otros funcionarios de confianza del presidente como Gustavo Arribas, ex titular de la AFI.
La visita privada de un juez a un funcionario público sobre el que eventualmente podría tener que pronunciarse en una causa judicial, o sobre su adversario político es una causal de juicio político por "mal desempeño".