Opinión

Un absurdo jurídico para satisfacer la codicia

jueves, 17 de septiembre de 2020 · 01:06

Para satisfacer la codicia de dos abogados y un síndico, María Virgina Cano, jueza de Primera Instancia de Segunda Nominación en lo Comercial y Ejecuciones, acaba de perpetrar una sentencia destinada a brillar en los anales del absurdo jurídico. 
Se asiste a otro episodio de una revancha política abierta por el Frente Cívico y Social hace 27 años en mi contra, debido a las irritaciones que provocaban a sus conductores las posiciones editoriales sostenidas por El Ancasti. 

Un cuarto de siglo de fracasos no ha bastado para atemperarle la gula a los abogados Roberto Urioste y María Soledad Pais de Soria y al contador Pedro Silverio Vega, síndico de la quiebra de la empresa NORUZI.

A mediados de 2017, el por entonces Fiscal de Estado, Carlos Bertorello, con la expresa autorización de la gobernadora Lucía Corpacci, oficializada a través el decreto 585/14, terminó con el litigio contra NORUZI por una razón muy sencilla: tendría consecuencias ruinosas para la Provincia.

Que este era el único resultado posible del extendido proceso no solo se infería de los endebles argumentos que le habían dado origen en 1993. Más indicativo era que todas y cada una de las instancias del retorcido expediente habían sido contrarias a las pretensiones del Estado.

Al desistir de las demandas, Bertorello y Corpacci interrumpieron una inercia de desvaríos en los que solo era y es posible discriminar un móvil razonable: los suculentos honorarios que los abogados y el síndico esperan cobrar, acumulados a fuerza de enjuagues leguleyos.

No formo parte de NORUZI desde hace 25 años. Cuando dejé de integrarla, la empresa tenía activos millonarios. Estos personajes que ahora impulsan imaginativas figuras en mi contra fueron tan inoperantes que ni siquiera tomaron la precaución de impedir que los propietarios de la firma, entre los que yo no estaba, dispusieran de tales activos.

Todo, en base a una trama ficcional edificada en torno a la llamada “Obra del Siglo”, sobre la que NORUZI solo cobró un anticipo que utilizó íntegro en trabajos y compra y acopio de material. 

Se asiste a otro episodio de una revancha política iniciada en mi contra por el FCS por las posiciones. editoriales de El Ancasti

Urioste, Pais de Soria y Vega aspiran a enriquecerse y a que el Estado continúe financiándoles la codicia, pues es notorio que en su aventura, propia de punguistas, no arriesgan ni un centavo de su propio patrimonio. 

La jueza Cano les ha suministrado a los tres un fallo para continuar la tentativa de arrebato. Las contradicciones y desatinos de la sentencia han de ser para ella asunto tan menor como su prestigio como jurista.

En un gambito incomprensible, omitió el desistimiento de la causa decidido por la gobernadora Corpacci y el fiscal de Estado Bertorello y reconoció facultades para actuar en nombre del Estado delegadas por un fiscal de Estado anterior, Simón Hernández, en el síndico Vega. 

O sea: Vega, para la jueza Cano, tiene facultades superiores al propio Estado.
Así es como el audaz trío puede seguir bicicleteando el expediente de una extensión de responsabilidad ridícula, insostenible, en función de sus expectativas económicas particulares.

Se destaca en este contexto que los abogados son los únicos acreedores de NORUZI.

Corpacci y Bertorello resguardaron el patrimonio del Estado de acechanzas ilegítimas. 

Por misteriosos motivos, la jueza Cano las ha restaurado.

Silvestre Zitelli

 

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