Diputados tuvieron ayer un tenso debate a partir del proyecto de declaración presentado por los diputados Isauro Molina y Augusto Barros por el que pretendían expresar su profunda preocupación por las afirmaciones de la diputada nacional Elisa Carrió “acerca del manejo a distancia que tiene sobre un partido centenario como la Unión Cívica Radical”. La maniobra del FV permitió que los radicales reconozcan su malestar por las expresiones de la líder de la Coalición Cívica, pero se negaron a acompañar al proyecto al afirmar que el conflicto se resolverá puertas adentro del radicalismo y sin la mediación del FV. Tras dos horas de debate, la sesión se quedó sin quórum y el proyecto, sin votación.
El artículo 2 de la declaración proponía instar al Congreso de la Nación a promover acciones de retractación y reparación pública acerca del agravio formulado por la UCR. El diputado de la Coalición Cívica Rubén Manzi tuvo que asumir la defensa de Carrió en el marco de una situación incómoda para él por las críticas que había lanzado horas antes contra la UCR local. En tal sentido, consideró que, aparentemente, “al peronismo le preocupan las denuncias que Lilita hizo y que golpean al centro del poder político de la provincia”.
Todos los temas pasaron por el debate en Diputados, desde las propinas de Lilita a los mozos, la corrupción en la década kirchnerista y hasta si el fiscal Nisman se suicidó o no. El diputado Isauro Molina ironizó al señalar que "Ella", como la individualizó en todo su discurso, “es la única que puede hacer un aporte al crecimiento, una de las poquísimas que trabaja seriamente por el país y que no cobra del Estado”. “Salvo ella, el resto son todos vagos, peronistas y ladrones”, afirmó.
Manzi volvió a retrucar y le pidió a Molina que ya que fue diputado nacional muestre algunas de las versiones taquigráficas en las que se atrevió a cuestionar a Carrió en el Parlamento nacional, "de frente". Augusto Barros aludió a la diputada nacional como “la provocadora serial”. “La sicaria del mal hizo del agravio y el stand up su método político”, agregó. Y trató de conquistar el apoyo radical cuando leyó un fragmento de un reportaje a Raúl Alfonsín, quien antes de morir había tenido duras críticas para la ex dirigente radical: “La doctora Carrió es enemiga de la UCR de lo peor que se le puede pedir a un enemigo, se hace la amiga que nos quiere, es hipócrita y va pasando la ambulancia por todo el comité para ver si consigue un radical que quiera apoyarla”, había expresado el ex presidente y fue recordado por Barros.
Los radicales admitieron que estaban molestos con los dichos de Carrió, pero cerraron filas para no respaldar el proyecto. "Es impertinente traer este tema a este ámbito institucional para decir cualquier cosa, es un abuso", consideró Francisco Monti. "Tuvimos el decoro de no meternos en las cuestiones del PJ cuando fue intervenido", añadió.
La diputada Paola Bazán metió otra punta en el debate cuando planteó que le preocupa la baja calidad legislativa. "Me preocupa que en lo que va de este medio año solo nos dedicamos a expresar declaraciones para desviar la mirada y no ocuparnos de los problemas de la provincia". "Van diez sesiones y llegamos a 40 proyectos de declaración", señaló y cuestionó también los extensos homenajes. El presidente de la Cámara baja, Fernando Jalil, pareció molesto con el aporte de Bazán y le recordó que los temas que se tratan en la sesión se acuerdan en Labor Parlamentaria. "Eso lo puede dialogar con el presidente de su bloque", le reprochó.
El dirigente del PRO Carlos Molina le restó dramatismo al debate y añadió que iba a llamar al dirigente de la UCR Enrique Sir, "gran conocedor del radicalismo, para que le informe si Augusto Barros está entre los afiliados por la encendida defensa que hizo de la UCR".
"Creemos que fue una agresión innecesaria la de Carrió. No entiendo el sentido de la declaración, no le creemos. Hemos sido ofendidos, pero lo vamos a resolver puertas adentro del partido. Es una declaración hipócrita", sentenció Luis Lobo Vergara.
Tras una larga lista de oradores, la diputada Marita Colombo cerró el debate con el refrán popular "el 'comedido nunca sale bien', a veces la ayuda es inadecuada o inoportuna. La finalidad que se persigue no es defender un partido político sino provocar divisiones", apuntó.
Como último recurso, Barros intentó enarbolar la defensa de los partidos políticos en la democracia, pero a esa altura del debate la sesión se había quedado sin quórum. Además, Hugo Ávila y Macarena Herrera anticiparon que no acompañarían el proyecto.