Luego de que el titular de Capdevila Empresa Constructora SA, Benjamín Capdevila, denunciara días pasados que todas las fallas del Estadio Bicentenario habían sido informadas por la empresa al Gobierno de la Provincia, se conoció que en 2012 el entonces secretario de Obras Públicas, Juan Negui, recibió la nota elevada por el empresario en la que se habían hecho estas advertencias. Allí se había asentado que habían sido indirectamente obligados a comprar material a un único proveedor, que en diferentes inspecciones les pidieron hacer mejoras que no estaban incluidas en el contrato y que debieron solucionar fallas del proyecto. Además, pidió que se reconociera una deuda de casi dos millones de pesos.
En 2012, Capdevila había advertido fallas en los terraplenes
La nota fue presentada por Benjamín Capdevila el 30 de julio de 2012 y fue recibida e incorporada al expediente el 1 de agosto de ese año, alrededor de las ocho de la mañana, según se desprende del facsímil que ilustra este artículo. Dirigiéndose a Juan Negui, el empresario relató una serie de hechos en los que surgieron "distintos problemas que se presentaron en el desarrollo del contrato y que ocasionaron perturbaciones en el plan de trabajo e importantes daños económicos a la empresa".
Capdevila cuestionó primero el costo de la obra, el que aseguró que se había pagado en torno a valores de 2007, y además criticó la modalidad de la contratación: "En el marco del Ajuste Alzado se dieron demoras en la obra que significaron pérdidas económicas. Además, no se reconocieron obras adicionales por diferencias de interpretación con las inspecciones, que las consideraba como incluidas en el contrato", cuestionó.
Además, aseguró que la Administración "confundió un proyecto con un croquis o anteproyecto" y que el Estadio Bicentenario tenía esos errores. "Desde el primer momento hubo problemas, cuando se empezaron a construir las fundaciones con el plano que pertenecía a otro proyecto y tenía una ubicación diferente a la que se informó en los pliegos", explicó.
En el mismo sentido, agregó que los cambios en las gradas del sector este se realizaron por la imposibilidad económica de comprarlas. "El pliego estaba de alguna manera dirigido a un único proveedor, lo que imposibilitaba la negociación", expresó en la nota.
Sobre los terraplenes, dijo que "se dejó en claro que se construía sobre en el sector norte sin el talud necesario para darle estabilidad al solo efecto de seguir con la obra".
También explicó que lo que finalmente se ejecutó fue un adicional de obra "significativo" y que nunca se le reconoció ni pagó. "La inspección de obra puso la lupa sobre los hundimientos de las gradas, las fisuras y grietas en las escaleras pensando que las mismas acusarían nuestra incompetencia, cuando en realidad reflejan el error del proyecto", señaló.
Campaña en contra
Por otra parte, el empresario acusó que las deficiencias, que son responsabilidad del Estado, le han causado un desprestigio a la empresa. "Se divulgaron errores que nos querían adjudicar y no se hicieron las aclaraciones correspondientes, generando un daño moral invalorado", expresó.
En este sentido, agregó que "el antagonismo creado contra la ejecución del nuevo estadio incidió notablemente en el avance de la obra". "Por tratarse de una obra emblemática, desde el inicio del contrato la empresa se vio envuelta en una serie de objeciones tendientes a descalificar la construcción del Estadio, criticando la inversión que se haría en una obra que no se consideraba indispensable y porque se estimaba que habían necesidades más urgentes; el clima en contra fue notablemente nocivo", dijo.
En este sentido, dijo que ese clima adverso condicionó su relación con los subcontratistas y con los inspectores de obra, por lo que se generó un clima de desconfianza que desembocó en enfrentamientos que resintieron el plan de trabajo.
$1,8
Los millones que Capdevila pidió que le sean reconocidos cuando el Gobierno se hizo cargo del Estadio. La cifra total es de $1.819.533,41 por redeterminaciones de precios.
