Flávio Bolsonaro se proclamó "verdadero presidente" de Brasil desde Estados Unidos
El senador denunció un fraude electoral sin aportar pruebas, agradeció a Milei y anticipó que conducirá la oposición desde el exterior.
El senador Flávio Bolsonaro, derrotado el domingo por Luiz Inácio Lula da Silva en la segunda vuelta presidencial, se proclamó ayer “verdadero presidente” de Brasil en una carta que difundió desde Estados Unidos, donde se instaló con su familia. En el texto denunció un fraude electoral, aunque sin aportar pruebas.
Antes de cualquier otro planteo, el hijo del expresidente Jair Bolsonaro agradeció al presidente Javier Milei por su “coraje, sentido de justicia y legalidad”, y a su par estadounidense, Donald Trump, por haberlo recibido. “Es un gran defensor de la libertad de expresión”, escribió sobre el mandatario norteamericano.
El eje de la carta es la extensión del horario de votación. Según su planteo, una decisión del Supremo Tribunal Federal (STF), tomada por encima de las competencias del Tribunal Superior Electoral (TSE), prolongó los comicios cuando las urnas ya estaban cerradas y dejó a los electores sometidos a reglas diferentes. Bolsonaro apuntó contra “el exabogado de Lula”, en referencia al ministro del STF Cristiano Zanin, a quien responsabilizó por una “imposibilidad matemática”: que el presidente sumara más de 10 millones de votos entre la primera y la segunda vuelta.
De acuerdo con el resultado oficial del TSE, Lula fue reelecto con 51,79% de los votos válidos, contra 48,21% del senador, una diferencia superior a los 4,4 millones de sufragios. El domingo, ambas campañas habían pedido al tribunal prorrogar la votación más allá de las 17.
El dirigente sumó acusaciones de abuso de poder político y económico y de uso de la estructura estatal en favor de la reelección, hechos que, según sostuvo, justifican la anulación de la fórmula Lula-Alckmin.
“No hui, salí por Brasil”
Bolsonaro aseguró que no existe ninguna orden de detención en su contra y describió como una persecución política la respuesta judicial que, según dijo, llegó siete minutos después de la elección, a cargo de un juez al que vinculó con un escándalo de corrupción y con el intento de retenerle los pasaportes. “Este es el guion de la persecución: secuestro del pasaporte, tobillera electrónica, censura, prisión domiciliaria, juicio de fachada y, finalmente, condena política”, enumeró.
Para el senador, ese recorrido es el mismo que sufrió su padre, y por eso decidió dejar el país. “Quiero dejarlo claro: no hui de Brasil, salí por Brasil”, planteó, y se comparó con Rui Barbosa, Charles de Gaulle y José Martí, y con los venezolanos Juan Guaidó, Edmundo González y María Corina Machado. “Todos fueron tratados como criminales por los regímenes que enfrentaban. La historia los llamó de otra manera”, remarcó.
En otro tramo, se dirigió a sus “60 millones de electores” para afirmar que es “el presidente electo” y que quienes, según su acusación, “robaron la elección” integran una organización criminal. También pidió a la comunidad internacional que no normalice la situación y a las instituciones brasileñas que restablezcan el equilibrio entre los Poderes.
A los legisladores y gobernadores que ayudó a elegir, y en especial a Rogério Marinho, su candidato a la presidencia del Senado, les anticipó que conducirá la oposición desde Estados Unidos. “Diré lo que ustedes, allá, no pueden decir, y asumiré los riesgos que ustedes no pueden correr”, advirtió.
Según anunció, en los próximos días presentará una estrategia para movilizar a la oposición “por todos los medios pacíficos y legítimos” y evitar que Lula consolide lo que definió como un régimen dictatorial.
“Salí de Brasil, pero no abandoné a los brasileños. Esta lucha no terminó el 25 de octubre. Solo termina cuando Brasil vuelva a ser un país libre”, cerró.