29 de enero de 2013 - 00:00
Olivicultura: una buena cosecha con altos costos y precios en baja
La situación de la olivicultura argentina es crítica en todos los frentes. Y los costos continúan en ascenso.
Lo que pase este año será clave para la actividad, en un contexto en que el que muchos productores tuvieron que abandonar sus fincas o dedicarse a otros cultivos (pistacho, almendro). Sobre la competitividad del sector, Emilio Caimi, presidente de la Cámara Olivícola Riojana, consigna que el tipo de cambio actual no nos favorece, y éste es el mismo problema que tienen todas las economías regionales. Y advierte: Éste va a ser un año bisagra para la olivicultura, será definitorio para muchos productores, porque para levantar la cosecha se requiere dinero cash y muchos no tienen asegurado el financiamiento, afirma.
El 2013 será un año de buena producción, aunque nunca se sabe hasta que no estén las aceitunas en los cajones, se sincera Bibiana Marabini, gerente operativa de la Asociación Olivícola de Catamarca. La ejecutiva comenta que en la provincia se ha avanzado en la mecanización de la cosecha, para bajar los costos que supone la cosecha manual, y confiesa que este año se contratarán menos cosecheros. Pero advierte que el principal problema es el financiamiento. Muchas empresas vienen de años de problemas y no califican para los créditos.
Se estima que para levantar la cosecha harán falta unos $100 millones. Hasta ahora el Banco Nación dispuso una línea de $8 millones, a los que se sumaron otros $20 millones aportados a mitad de año, cuando se cerró el mercado brasileño al aceite de oliva nacional. Se recordará que esto fue una represalia por las trabas a las importaciones industriales que fijó la Secretaría de Comercio Exterior.
Al mismo tiempo, en 2012 hubo una agresiva política española para colocar a precio muy competitivo su producción en Brasil, valiéndose de los subsidios (500 a 1000 euros por tonelada) de la Política Agrícola Común (PAC). En contraste, las exportaciones argentinas no gozan de ayuda alguna y sí tienen retenciones del 5% y demoras en la devolución del IVA.
Mejor perfilados parecen estar quienes destinan su producción al mercado interno, donde el consumo de aceite de oliva tiende a crecer. Miguel Zuccardi dirige la unidad de negocios olivícola en la bodega familiar y asegura que el mercado argentino de aceite de oliva creció entre 20% y 30% el último año, un período en el que el volumen producido por la firma se incrementó 40%. Es necesario proteger esta actividad que es de largo plazo, tiene una incidencia social y es parte de la marca país. El aceite de oliva es un producto diferenciado, no es una commoditie, sostiene Zuccardi.
En esta línea, al cierre del año el Congreso Nacional sancionó una ley de promoción del consumo de aceite de oliva en el mercado interno y calificación de este producto como alimento nacional. Y hace pocos días las provincias de Mendoza, San Juan, La Rioja y Catamarca decidieron aportar cada una $1,5 millones para incentivar el consumo y beneficiar a los productores de aceitunas y derivados.
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