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Excusas autoincriminatorias

CARA Y CRUZ Caracterizado por un perfil aguerrido y una fuerte...
5 de septiembre de 2012 - 00:00
Caracterizado por un perfil aguerrido y una fuerte inserción de la agrupación de autoconvocados ajena al sindicalismo ortodoxo, el sector de la Salud catamarqueña viene inmerso en conflictos ininterrumpidos prácticamente desde el inicio de la actual gestión de Gobierno. La ministra designada en el área, Noemí Villagra, no ha sido capaz de cortar con la sucesión de polémicas, que se arrastra desde la gestión anterior. La discusión de la hora es el pago atrasado de las guardias realizadas por médicos del interior, en el marco de un sistema general que fue cuestionado por las propias autoridades por las manipulaciones y favoritismos, sobre todo en la Capital. Las dilaciones en el pago al interior alcanza varios meses apilados y mantiene en pie de guerra a médicos que en muchos casos viven de ellas. Después de que sus funcionarios atribuyeran las demoras a deficiencias de tipo administrativo, con lo que no hicieron más que alimentar la hoguera de la furia, la ministra Villagra consideró que el sistema de guardias requiere una reingeniería. Estas expresiones no tendrían nada de malo si no fuera porque las hizo a 9 meses de asumir el mando de la cartera y a 18 de la victoria electoral que concediera el poder al Frente para la Victoria que integra.







Que Villagra se haya tomado tanto tiempo para diagnosticar que el sistema de guardias médicas precisa una reformulación es autoincriminatorio. ¿Recién cuando cumple nueve meses de ministra, con el conflicto afectando severamente la prestación del servicio de salud en el interior, alumbra tan brillante conclusión? Eso por no señalar que podría haberse preocupado por auscultar la situación desde antes de asumir, en algún momento de los nueve meses de la transición que hubo entre el triunfo del FV y el traspaso de mando. Villagra fue funcionaria del FCS, de modo que resulta mucho más inverosímil todavía que desconociera lo que ocurría. Es injustificable que pretenda salvar la ropa ahora con esta idea de la reingeniería; mejor hubiera empezado a aplicar la reingeniería en el momento mismo de asumir, en lugar de esperar a que le estallaran las controversias.







El 31 de agosto, Villagra advirtió que el de las guardias no es un sistema muy simple para resolver y que quizá amerita que se realice un análisis y que tengamos que cambiarlo. Desde hace años que este sistema ya no da para más, reveló. Esto dice la ministra tras nueve meses de mando y a 18 del triunfo electoral. Si el sistema de guardias médicas desde hace años no da para más, ¿cómo es que recién ahora se evalúa la posibilidad de cambiarlo? Si no da para más, ¿por qué no hizo Villagra algo para modificarlo apenas tuvo el poder para hacerlo? Es notorio que, incluso cuando admite que el sistema no da para más, Villagra considera que quizá deba evaluárselo, de manera que hasta la misma necesidad de análisis es objeto de análisis para la dubitativa ministra. Una vez más hay que consignar que los funcionarios no cobran el sueldo por comentar los problemas que les atañen, sino por resolverlos. Para comentar ya están los comentaristas. Dieciocho meses son un tiempo más que suficiente para efectuar un diagnóstico de las situaciones y al menos comenzar a aplicar los mecanismos tendientes a revertir lo que está mal. La gestión anterior comienza a quedar demasiado lejos en el tiempo como para seguir echándole la culpa por las incompetencias propias.



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