Los funcionarios Cristian Guzmán y Ricardo Vera, Secretario General y Secretario de Cultura de la municipalidad de Santa Rosa, respectivamente, profirieron amenazas, insultos y escupitajos al periodista del diario El Ancasti que fue a cubrir por segunda vez consecutiva la frustrada sesión del Concejo Deliberante.
De improviso, Vera interceptó al cronista para advertirle: escribí bien; fijate bien lo que vas a poner en el diario porque no volvés más por acá. Y al consultarle el periodista si se trataba de una amenaza, el funcionario de Guaraz comenzó a propinar insultos reclamando por el titular de una nota que no fue publicada por este diario. Y a él, se le sumaron Guzmán y otros tres más, quienes no pudiendo amedrentar con su violencia verbal intentaron arrebatar el anotador del periodista sin poder lograr su objetivo. Y fue ahí que un cobarde colaborador de Guaraz disparó un escupitajo por la espalda.
Toda esta vil acción se producía a poco más de 2 metros de distancia de un cordón policial que estaba ubicado en la vereda de la Comisaría. Y pese a requerirse intervención policial con el solo objeto de dispersar a los agresores, los uniformados seguían observando y escuchando los ataques verbales. Fue ahí que un camarógrafo que cubría la polémica sesión para un medio nacional y colegas de la prensa capitalina tomaron del brazo al trabajador de El Ancasti para sacarlo de la encerrona.
Cuando los ediles opositores señalaron que no estaban dadas las garantías para sesionar, los hechos demuestran que estaban en lo cierto. En el atropello al trabajador de prensa escrita los uniformados no actuaron, convirtiendo a la patética escena en una virtual zona liberada.
También otros colegas de la prensa capitalina debieron soportar el asedio constante de seguidores de Guaraz, quienes pretendían que los periodistas -frente a las presiones- cronicaran una realidad inexistente. Y lejos de acallar, informar con la verdad sigue siendo la única premisa.