Dulces no aptos para el consumo humano en módulos alimentarios
La última entrega fue el 11 de noviembre. Cinco días después, un informe oficial señalaba que no están aptos para el consumo humano.
El Ministerio de Desarrollo Social vuelve al centro de la polémica por las sospechas acerca de la entrega de dulces de membrillo no aptos para el consumo humano dentro de los módulos alimentarios del programa Pro Familia e inclusive de los que reciben personas con VIH.
Apenas la información se hizo pública a partir de una investigación de Radio Valle Viejo, los funcionarios de Desarrollo Social a cargo de esas áreas salieron a ensayar explicaciones en las que buscaron deslindar responsabilidades. Sin embargo, terminaron admitiendo que la última entrega de unos 360 módulos alimentarios -realizada el 11- se realizó con los dulces en su interior, asegurando que contaban con un acta -del 28 de septiembre- que avalaba las buenas condiciones del producto.
Sin embargo, apenas 5 días después, el 16 de noviembre, recibieron los resultados de un nuevo análisis que señalaba que los dulces no eran aptos para el consumo humano. Según coincidieron en asegurar tanto la subsecretaria de Familia, Claudia Ruibal, y el director de Control de Calidad y Stock, Gustavo Mandatori, tan pronto como fueron notificados de los resultados del estudio, a partir del 16, y con el informe negativo, se suspendió la entrega de los dulces.
De haber sido así, en el medio, hay otro problema: los módulos se entregan a los municipios, que disponen de 7 días para entregar la mercadería. Es decir que, si al salir de los depósitos no hubiesen presentado problemas, en el transcurso de la entrega y hasta que pudieron ser consumidos por sus beneficiarios, la mercadería ya no cumplía con los requisitos bromatológicos. Lo llamativo es que no fue ésta la única vez que Desarrollo Social tuvo problemas con esta mercadería. Ya desde el año pasado (ver facsímile página 3), sucesivos análisis realizados a los dulces arrojaron que no era aptos para el consumo. La compra
La compra de los dulces formó parte de un combo de 29 productos que fueron otorgados, por licitación pública en 2007, a la firma Transabril por un monto total de casi 3 millones de pesos. Esa firma a su vez tomó como proveedor de los dulces de membrillo a la finca El Palmar, de una conocida familia andalgalense.
La orden de compra del 18 de junio de 2008 autoriza la adquisición de 50.700 unidades de medio kilo del dulce Finca El Palmar por un monto total de casi 134 mil pesos.
Según consta en un informe que la bromatóloga Paula Peralta elevó a su jefe, el director de Control de Calidad y Stock, ya desde las primeras entregas hubo problemas con el producto. El primer análisis arrojó que los dulces no estaban aptos para el expendio, porque no cumplían con todos los requisitos del etiquetado y rotulado. Y se pidió a la firma distribuidora que los retirara y repusiera la totalidad de la mercadería. En consecuencia, las siguientes entregas se realizaron en partidas parciales.
Con posterioridad, entre el 21 de noviembre de 2008 y 19 de junio de 2009, hubo cuatro análisis que arrojaron que los dulces no estaban aptos para el consumo. Ayer, durante una conferencia de prensa, el titular de Control de Calidad y Stock agregó que también a fines de octubre una partida de 5.000 dulces fue apartada -y está para su decomiso- por no haber superado los análisis bromatológicos.
Pese a que estos reiterados problemas, desde Desarrollo Social no procedieron a la rescisión del contrato con la firma. Consultado sobre este punto, Mandatori dijo que se hicieron los pedidos para la rescisión parcial del contrato, al menos es lo que sugiero en una nota. También aseguró que aún no se pagó por las distintas partidas de la mercadería cuestionada.