Con el avance de la investigación que está realizando la Justicia Federal por la causa del vuelo narco, se pudo ver una tensión entre algunos de los involucrados por la camioneta en la que se trasladaba el cargamento de 470 kilos de cocaína. Por el vehículo, que es una prueba fundamental en la pesquisa, ya se habría generado un señalamiento entre detenidos. También se habría evidenciado el temor que existe por revelar información. Además, en las últimas horas se sumó un sexto detenido: se trata de Matías Díaz, según dio a conocer LA GACETA de Tucumán.
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Vuelo narco: la camioneta, una pista que genera tensión entre presos
Se trata del vehículo en el que trasladaban el cargamento de 470 kilos de cocaína, incautado por Gendarmería.
De acuerdo con los detalles que expuso el diario tucumano, Díaz, Enrique Santos Cátulo y Ernesto Catulo Chamas (padre e hijo) fueron detenidos porque habrían participado de una reunión con Pablo Abraham -otro implicado- en una estación de servicio desde donde partió la camioneta Hilux que luego fue interceptada con la droga.
Ernesto Catulo Chamas declaró el miércoles y negó cualquier vinculación con el traslado del cargamento. Reconoció el encuentro en la estación de servicio, pero explicó que había concurrido para cobrar una suma de dinero que Abraham le adeudaba por la venta de una camioneta.
También habría aportado un dato considerado relevante por los investigadores: señaló que Abraham llegó al lugar conduciendo la misma Hilux utilizada para transportar la cocaína y que luego se retiró en un Volkswagen Gol, todo esto según destacó el medio mencionado.
El hombre que conducía la camioneta con la droga, Marcos Nacif, había hecho una referencia al vehículo. Aseguró haber sido contratado para trasladar bidones de gasoil hasta un campo ubicado en la localidad de Chicligasta, en el sudeste de Tucumán. Según su versión, debía retirar la camioneta en una estación de servicio y cobrar $50.000 por el trabajo.
“No puedo decir quién es la persona que me contrató porque corre riesgo mi vida”, habría manifestado el acusado, que es asistido por el defensor oficial Alfredo Bertini, siempre según lo informado por LA GACETA.
A su vez, Rodrigo Chávez, otro de los que está bajo la lupa judicial, se ve comprometido por la camioneta, puesto que dentro del vehículo los gendarmes encontraron una tarjeta verde a su nombre y su documento nacional de identidad. Su defensor, Benito Allende, sostuvo que el vehículo ya no le pertenecía porque se lo había entregado a Abraham como parte de pago por otra camioneta de similares características.
Con el paso de los días, surgieron nuevos protagonistas en el expediente, más conexiones y la causa sumó aristas. Se espera que en los próximos días pueda haber más novedades en la investigación.
Causa
Por ahora, el proceso tiene a seis detenidos. El primero fue Marcos Nacif, el hombre que conducía la Hilux en la que eran transportados los 470 kilos de cocaína. Luego fue detenido Rodrigo Chávez, comerciante y ex candidato a concejal por el peronismo de Famaillá, señalado como el supuesto propietario del vehículo utilizado para trasladar la droga. El empresario tucumano Pablo Abraham es el tercer involucrado en la causa. Él se presentó espontáneamente ante la Justicia Federal el último jueves y quedó detenido. Ahora, se sumaron Enrique Santos Catulo y su hijo Ernesto Catulo Chamas, y Matías Díaz.
El 4 de junio de este año, efectivos de GNA secuestraron 470 kilos de cocaína. Sucedió en la provincia de Tucumán, pero antes la droga habría estado en Catamarca.
Se sospecha que fue transportada en un vuelo narco que aterrizó o arrojó la carga en un campo catamarqueño o del sudoeste tucumano. Estiman que estaba siendo trasladada a la ciudad de Famaillá, ubicada en Tucumán. El hallazgo se concretó en la Ruta Nacional 157, al sureste tucumano.
La sustancia, distribuida en 449 “ladrillos”, tenía el sello del delfín y estaba valuada en U$S 2,3 millones.
Clan
Enrique Santos Catulo tiene antecedentes en la Justicia Federal. En diciembre de 2017 fue condenado a cuatro años de prisión por integrar la asociación ilícita que, según la sentencia, habían conformado los hermanos Ángel “El Mono” y Rubén “La Chancha” Ale para lavar activos provenientes de distintas actividades ilícitas, entre ellas el tráfico de drogas. Su hijo Ernesto Catulo Chamas había sido mencionado durante el juicio al clan Ale, aunque nunca fue procesado.