jueves 19 de mayo de 2022

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Cámara de Sentencia en lo Criminal 1

Robó, confesó, lo condenaron y realizará un tratamiento

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29 de abril de 2022 - 00:00

Casi no tenía recuerdos de lo que había pasado la noche anterior. Solo sabía que al despertar, estaba en el calabozo de una comisaría, mareado, tras los efectos del alcohol y las pastillas. Ayer, un joven de apellido Chávez llegó en libertad a la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Primera Nominación para responder por los delitos de “robo”, “amenazas” y “violación de domicilio”. La audiencia se desarrolló de manera unipersonal y fue presidida por el juez Mauricio Navarro Foressi. El Ministerio Público Fiscal fue representado por el fiscal Alejandro Dalla Lasta Baroni y la defensa fue ejercida por la defensora Penal Oficial de Tercera Nominación Valeria Olmedo.

Sentado en el banquillo de los acusados, el joven confesó –en parte- los hechos que oportunamente se la habían endilgado. Reconoció que le sacó el celular a otro joven y luego salió corriendo. Según detalló, se lo había pedido prestado para enviar un mensaje. Aparentemente, el acusado y el denunciante se conocían.

En cuanto a los otros hechos que se le habían endilgado, dijo no recordar nada porque estaba alcoholizado y empastillado. Solo recordó que despertó, al otro día, en la Comisaría.

Además, frente al magistrado contó su historia de vida. Dejó en claro que se encontraba en un estado total de vulnerabilidad, inmerso en la pobreza, prácticamente sin haberse escolarizado, adicto a distintas sustancias y sin contención familiar.

El fiscal solamente mantuvo la acusación por el delito de “robo” y pidió una pena de tres meses de prisión en suspenso. Al mismo tiempo, solicitó la inmediata detención, dado que consideró que el acusado podría eludir el accionar de la Justicia- y que en el Penal realice un tratamiento psicológico.

Finalmente, el magistrado falló de acuerdo con lo solicitado por el representante del Ministerio Público Fiscal. Tras la lectura del veredicto, salió esposado, con rumbo al Servicio Penitenciario Provincial, en Capayán.

Jurisprudencia

En diciembre de 2019, el juez Carlos Moreno –también integrante de este Tribunal- había condenado a un joven de 22 años, por delitos contra la propiedad. El acusado había admitido tener un consumo problemático desde los 10 años, iniciándose con psicofármacos, marihuana, cocaína y pegamento. En aquella ocasión, estuvo sola en la sala de audiencias, sin el acompañamiento de su familia. Solo terminó la escuela primaria. Se reconoció adicto.

El magistrado le remarcó que estaba ocupando el banquillo de los acusados, por haber robado “cosas sin valor” –como un paquete de cigarrillos y un encendedor-. Dada las imputaciones con las que llegó a debate, Pérez se enfrentaba a una pena que podía ser de cinco años –la mínima- a 40 años como máximo. El juez Moreno le comparó su imputación con la escala penal, prevista para el delito de “homicidio simple”, que contempla una escala de ocho años a 25 años.

“La raíz de todo esto es tu condición de adicto. Tenés que comprometerte para salir y tratar de rehabilitarte. Por macanas, podés sufrir una pena como si hubieses matado a una persona”, le dijo.

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