Profundizan pesquisa por caso de la niña perdida de Cosquín
Aseguran que no pudo haberse ido sola. Los investigadores apuntan al entorno cercano de la niña y otros objetivos.
Tras un chequeo médico exhaustivo y luego de atravesar un periodo de casi 24 horas de observación desde que fue encontrada sola, mientras caminaba en un descampado en Cosquín, la pequeña Esmeralda recibió el alta médica en el Hospital Domingo Funes, de Punilla, ayer a la mañana.
Los investigadores del caso, a cargo de la recién asumida fiscal del Segundo Turno de Cosquín, Silvana Pen, se ocuparon de avanzar en estas horas en el chequeo de las llamadas y mensajes que se hicieron desde los 11 teléfonos celulares que se secuestraron en el círculo íntimo de la niña y en una muestra un poco más ampliada de su entorno.
Son las primeras horas desde que se produjo la aparición y hay numerosas dudas instaladas sobre el caso aún, pero casi nadie en Cosquín piensa que la niña de 2 años pudo haberse trasladado sola desde su casa hasta el sitio en el que fue hallada. Los baqueanos responden a cualquier cronista que se acerque, que para recorrer los 430 metros lineales que separan la casa de la calle Jacinto Piedra hasta el sitio del hallazgo hay que atravesar un monte bastante tupido y espeso.
“Imposible que haya andado sola”, insiste un vecino que se acercó a los periodistas que cubrían el caso en la zona. Lo mismo cree, por ejemplo, el intendente de Cosquín, que participó del operativo.
Fuentes del caso advierten que la pesquisa tiene varios abordajes y que se abre desde el círculo más cercano de la niña irradiando preguntas hacia la vecindad y otras relaciones. Pero no se descartan más hipótesis.
“Se están chequeando todas las cámaras, las comunicaciones que se pueden detectar en las antenas de telefonía celular y los movimientos que se dieron en las últimas horas en el barrio”, informó el portal lavoz.com. La búsqueda de la nena se inició en la tarde del miércoles e involucró a una enorme cantidad de policías de distintas áreas, bomberos voluntarios y expertos en este tipo de hechos que arribaron al barrio San José Obrero a colaborar en el caso.
A media mañana del jueves, la tensión estaba en su punto más alto en el caserío ubicado a la vera de la ruta 38, en una zona de casas con lotes amplios y muchos espacios verdes. La noticia de la desaparición se replicaba en todo el país.
No pocos anotaron que hace justo un año desapareció en otra zona de Córdoba (en Ballesteros Sud, cerca de Villa María), el niño Lian, de 3 años, del que nunca aparecieron rastros ni certezas de su destino.
Se confirmó además que no sufrió ningún tipo de abuso luego de que se le practicaran pruebas médicas para descartar esa posibilidad.
La beba tiene un vocabulario precario, y si bien no puede declarar a conciencia lo que vivió, el equipo judicial confía en que puede conseguir algún tipo de detalle para develar, o abrir indicios al menos, de lo que vivió en las más de 20 horas en que estuvo desaparecida.
Tania, la madre de la niña, dijo que “está bien, sanita y salva; estoy muy feliz”, dijo. Y no dudó en señalar: “Creo que me la llevaron".