jueves 21 de mayo de 2026
Conurbano bonaerense

"Pedían dólares": rompieron la puerta a patadas y asaltaron a un jubilado de 87 años

Al menos tres delincuentes armados irrumpieron de madrugada en una vivienda de La Matanza. Maniataron a la víctima, vaciaron una caja de seguridad y se llevaron un arsenal de tiro deportivo.

Una pareja de jubilados vivió una pesadilla la madrugada de este jueves en la localidad de Villa Luzuriaga, partido de La Matanza, Buenos Aires. Un grupo de delincuentes fuertemente organizados irrumpió a las patadas y con herramientas de asalto en su vivienda mientras dormían, maniató al dueño de casa y escapó con un importante botín compuesto por dinero, joyas y múltiples armas de fuego. Tras el violento episodio, los sospechosos lograron darse a la fuga y permanecen prófugos.

El hecho se registró minutos antes de las 4 de la madrugada en una propiedad ubicada sobre la calle Centenera al 100, en el barrio Los Pinos. La víctima, identificada como Tomás R., un hombre de origen húngaro de 87 años que reside en el país desde 1957, se encontraba descansando junto a su esposa cuando comenzó a percibir ruidos extraños que sacudieron la estructura del inmueble.

“Se movía la casa y dije qué puede pasar a las 3:59 de la madrugada. Escuché tremendos golpes que no sabía lo que era, me acerqué a la ventana de la cocina, levanté las persianas y tres personas salieron corriendo por el espacio entre la puerta de entrada y la calle”, relató la víctima en declaraciones televisivas. Según se pudo reconstruir, el grupo de asaltantes -que según los registros y testimonios integraban entre tres y cinco personas- retrocedió en primera instancia, pero al notar que el propietario no respondió con disparos, acataron la "contraorden" de regresar para concretar el golpe.

Para ingresar a la vivienda, los delincuentes forzaron una ventana lateral y destruyeron la puerta principal mediante un violento accionar. “Había una barreta y se encontró también un elemento, como una especie de ariete. No alcanza (la puerta) para la resistencia. Cuando levanté la persiana y salí corriendo entraron y vi que estaban en el comedor parados”, detalló el damnificado, agregando que los ladrones iban armados, llevaban los rostros cubiertos con tapabocas, vestían de manera prolija y demostraban ser jóvenes.

Una vez en el interior de la propiedad, la banda redujo al jubilado para exigirle valores de manera insistente. “¡El dinero, el dinero, el dinero! Los dólares, los euros. Lo típico, lo que uno escucha en la televisión. Vi armas y pedían dólares”, recordó Tomás. Sin oponer resistencia, el hombre guio a los asaltantes hacia el primer piso de la finca y les facilitó el acceso a sus pertenencias: “Fuimos arriba donde hay una pequeña caja, les di la contraseña y la vaciaron”.

Además de dinero en efectivo -que según el residente equivalía a "dos meses de sueldo de una persona"-, relojes y cadenas de oro, los delincuentes sustrajeron un arsenal de armas destinadas al tiro deportivo que el propietario conservaba desde hacía más de 40 años. "Encontraron un importante fusil Mauser que tenía, bajamos y recorrieron después la pieza", señaló la víctima, precisando que también se llevaron varios revólveres, una pistola y abundantes municiones, dejando de lado otros objetos de valor de la casa.

A pesar de la tensión y de que el asalto se prolongó por espacio de doce minutos, Tomás aclaró que los delincuentes no ejercieron violencia física directa sobre ellos. “Mi esposa, que estaba dorimiendo, no la molestaron. No prendieron la luz. A mí me ataron las manos, me hicieron sentar. No me golpearon, no me amenazaron, no me pusieron una pistola en la cabeza”, destacó el jubilado, confirmando que ambos resultaron ilesos.

Tras finalizar el atraco, los miembros de la banda cargaron el botín, tarjetas de crédito y documentación de las víctimas en una camioneta Renault Kangoo blanca en la que se movilizaban, elemento que quedó registrado en las cámaras de seguridad de la zona y que sirvió para reconstruir la huida.

Al analizar la situación actual en materia de seguridad, el damnificado manifestó su profunda preocupación por el nivel de degradación social. “Ojalá que otros no sigan teniendo ese problema que tenemos nosotros. Llevo en la Argentina 68 años y son momentos incomparablemente más complicados. No cada época pasada fue mejor, pero en ese sentido la seguridad sí fue mejor”, lamentó. Al mismo tiempo, recordó con nostalgia sus primeros años en el país: “Yo me acuerdo cuando nació mi nieto, 25 años atrás, iba con mi señora a Castelar caminando, domingos por la tarde, y jamás se nos ocurrió que alguien nos pudiera asaltar por la calle. Eso lamentablemente se degradó mucho”.

La investigación del caso quedó centralizada en la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) de La Matanza, bajo las directivas del fiscal José Luis Maroto. La causa se encuentra provisoriamente caratulada como “robo en poblado y en banda, privación ilegítima de la libertad coactiva y agravada”, mientras las fuerzas policiales efectúan peritajes para localizar el vehículo e identificar a los autores del hecho.

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