"El único que me defendería es Diego", afirmó Luque al cuestionar las pruebas en su contra
En una jornada de alta tensión, el neurocirujano amplió su indagatoria, negó el cuadro de edema y les apuntó a los peritos. Gianinna y Jana Maradona se retiraron de la sala, mientras que médicos de la Clínica Olivos ventilaron internas y chats comprometedores.
El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona sumó este jueves un capítulo de extrema tensión en el Tribunal Oral en lo Criminal N° 7 de San Isidro. En lo que significó una nueva ampliación de su indagatoria -la sexta en lo que va del debate-, el neurocirujano Leopoldo Luque (45) ensayó una vehemente defensa técnica y política. Ante los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón, el principal imputado por homicidio con dolo eventual afirmó que es el blanco de una estrategia corporativa y judicial. "Fui la persona que más contacto tuvo con el paciente y el que más lo quería ayudar. Es fácil estar contra mí. Yo sé que de todo lo que el único que me defendería es Diego", lanzó de manera contundente.
La presencia de Luque en el estrado alteró inmediatamente el clima de la sala. Apenas el médico se dispuso a declarar, Gianinna y Jana Maradona solicitaron retirarse del recinto para evitar presenciar el testimonio. La relación con las hijas del astro arrastra heridas profundas; de hecho, durante la audiencia, el propio neurocirujano se vio obligado a emitir un pedido de disculpas público hacia una de ellas debido a la filtración de mensajes privados de la instrucción: "Perdón a Jana por lo que le dije, en absoluto pienso que tenga algún problema mental. Mi problema es que me tengo que defender de todo".
Sentado frente al tribunal, Luque justificó la legitimidad del alta otorgada al exfutbolista en la Clínica Olivos a principios de noviembre de 2020, asegurando que el paciente "estaba completamente lúcido". "Era el mismo Maradona que plantó a Putin y al Papa, con la impronta que todos respetábamos. Él en ese momento se quería ir a su casa, eso quedó muy claro, era su derecho", enfatizó, describiendo además las dificultades previas que afrontaba para controlar la situación de Diego en La Plata durante la pandemia, donde "un ayudante, al que buscaba la policía, le pasaba marihuana" combinada con "una medicación difícil de controlar".
Acompañado por una pantalla de televisión en la que exhibió material bibliográfico e imágenes de la autopsia, Luque centró su estrategia en derribar la hipótesis fiscal del abandono de persona, atacando el diagnóstico de insuficiencia cardíaca y la supuesta presencia de edemas (acumulación de líquidos) reportada por la Junta Médica. "Tiene que haber edema para que tenga sentido la acusación, para decir que lo descuidamos, para que digan que lo vieron el 18 hinchado y por eso llegó al 25 de noviembre así. Es importantísimo. Si no hay edema no hay paciente que se dejó solo, que se abandonó, que se descuidó", argumentó. Para sostener su postura, confrontó las conclusiones de los peritos y forenses, citando al director de Medicina Legal de la Policía Científica bonaerense, Carlos Cassinelli, para aseverar que "no tenía edemas en los miembros inferiores", al tiempo que catalogó de "autovaloración pericial" las afirmaciones del médico Federico Corasaniti respecto a una miocardiopatía dilatada.
Bajo la acusación de un delito que prevé penas de hasta 25 años de cárcel, el neurocirujano manifestó que debió estudiar ramas médicas ajenas a la suya para ejercer su defensa. "Me toca defenderme de la parte cardiológica y de la pericial y lo voy a hacer. No seré perito, pero me voy a defender", señaló, tras lanzar una severa acusación general: "Los médicos que llegan acá a declarar están presionados por las partes y tienen temor. Yo me doy cuenta cuando tiene temor un médico. Si uno conoce un cardiólogo, le muestra los últimos estudios de Diego en un consultorio y dice que es normal. Acá están presionados". Luque interrumpió su alocución cuando pretendía referirse a las supuestas 12 horas de agonía de Maradona, luego de que su abogado, Francisco Oneto, le aconsejara postergar ese tramo debido a que la Junta Médica aún no fue debatida formalmente en el recinto.
Contradicciones e internas médicas en la Clínica Olivos
La jornada continuó por la tarde con las declaraciones de profesionales de la Clínica Olivos que reavivaron las dudas sobre el manejo del paciente. Fernando Villarejo, jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos, prestó declaración bajo juramento y confirmó que Maradona fue intervenido de urgencia por un hematoma subdural sin contar con la totalidad de los estudios prequirúrgicos, aduciendo que "el riesgo de esperar estudios completos podría superar los beneficios".
No obstante, el fiscal Cosme Iribarren expuso marcadas diferencias entre el testimonio actual de Villarejo y sus declaraciones previas durante la instrucción de la causa, forzando la intervención del juez Alberto Gaig, quien le remarcó: "Hay bastantes contradicciones y diferencias con lo que declaró antes". Los cuestionamientos giraron en torno a la polémica externación del Diez. Villarejo admitió que, debido al complejo estado psicológico y neurocognitivo de Maradona, él pretendía trasladarlo a un centro de rehabilitación especializado y que la familia coincidía. Sin embargo, el panorama cambió drásticamente hacia una internación domiciliaria. "No era un paciente para cuidados domiciliarios por lo que tenía. Requería de otras disponibilidades. Yo no estaba de acuerdo de que se vaya a la casa, pero si la familia quería y los médicos de cabecera acompañaban, no me puedo negar", se justificó.
Finalmente, el testimonio del cardiólogo Sebastián Nani aportó ribetes dramáticos y un llamado de atención por parte de las autoridades judiciales. Nani ratificó de manera consistente que "Luque era el médico que trataba a Maradona" y el encargado de coordinar los estudios. A instancias de la querella, representada por el abogado Mario Baudry, la fiscalía exhibió una serie de mensajes de texto privados entre el cardiólogo y el neurocirujano. En dichos chats, el testigo le advertía a Luque de manera coloquial que Maradona "iba a explotar" y le sugería que "saliera de ahí", además de registrarse conversaciones sobre la posibilidad de que Nani fuera contratado formalmente para el control cardiológico del exjugador, un hecho que, según relató, Luque le prometió pero "nunca sucedió".
La lectura de estos textos generó una advertencia explícita del juez Alberto Gaig hacia el testigo: “Cuidado que puede incurrir en una autoincriminación”. Ante el aviso del magistrado, quien le otorgó la opción de no responder, Nani aclaró que sus expresiones sobre "explotar las coronarias" se referían en sentido estricto al "estrés límite" que implicaba atender al entorno y a la figura de Maradona. Tras la muerte del astro, según concluyó el testigo, Luque le solicitó "insistentemente" confeccionar una historia clínica paralela evadiendo los canales oficiales de la institución médica, pedido ante el cual se negó de forma rotunda exigiéndole que respetara los procedimientos formales de la clínica. El debate entró en cuarto intermedio y se reanudará el próximo martes.