martes 16 de abril de 2024
Inhabilitados por seis años

Condena en suspenso por vejaciones para tres agentes de Infantería

Los policías habían llegado imputados por “apremios ilegales” pero el fiscal Miguel Mauvecín morigeró la acusación. El hecho ocurrió en enero de 2015, en Paclín.

Los agentes de Infantería Luis Eduardo Palacios, Jonathan Adrián Centurión y Juan Miguel Salcedo Mercado fueron declarados culpables en el delito de “vejaciones”. El juez de la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Tercera Nominación Jorge Palacios impuso una condena de tres años de prisión en suspenso y al doble de inhabilitación para ejercer la función.

La pena coincidió con lo solicitado por el fiscal de Cámara Miguel Mauvecín. Los policías habían llegado imputados por “apremios ilegales”. No obstante, con base a las pruebas y a los testimonios, el representante del Ministerio Público morigeró la calificación y los acusó por “vejaciones”.

En la madrugada del 25 de enero de 2015, el grupo La Konga dio un espectáculo en el local bailable “La Cabaña”. De acuerdo con la investigación, Iván Sánchez –el denunciante- discutía con un hombre, por diferencias personales. La discusión fue frente a “La Cabaña”. Palacios, Centurión y Salcedo Mercado prestaban servicio en el boliche. Según se indicó, Palacios habría tomado del cuello a Sánchez y a golpearlo con el bastón reglamentario en la espalda y hombros y trapecio. Centurión y Salcedo Mercado también lo habrían golpeado con el bastón y a patadas en diferentes partes del cuerpo. La paliza le demandó a Sánchez 25 días de curaciones e igual tiempo de inhabilitación para trabajar, según el informe médico realizado por el Cuerpo Interdisciplinario Forense (CIF).

El debate inició el miércoles. En oportunidad, los acusados contaron su versión de los hechos: el denunciante habría peleado con un hombre, dentro del boliche. Luego, continuaron a fuera. “Este hombre y Sánchez se agarraron a las piñas. Éste le dio un puntapié (a Sánchez). No quedó nada asentado y hubo varios perjudicados. Sánchez estaba agresivo y golpeado. Se resistía todo el tiempo”, recordaron. Los agentes de Infantería expresaron que suelen responder “a órdenes” y que con frecuencia hay problemas en los boliches. Por ello, siempre se lleva a personal de los grupos especiales a prestar servicio en eventos multitudinarios.

A su turno declaró el denunciante Iván Sánchez. Recordó que ingresó al boliche y se encontró con este hombre. Entre ambos había diferencias. Reconoció que tiempo atrás, ambos eran amigos pero la amistad de interrumpió por una mujer.

Según Sánchez, esa madrugada esta persona lo provocó y le tiró un vaso de cerveza. Contó que los policías le pusieron el bastón en el cuello, que lo golpearon y que perdió el conocimiento. “Me quebraron los huesos. Me llevaron al hospital y me sintieron olor a alcohol –de acuerdo con su testimonio, le habían arrojado un vaso con cerveza-”, detalló. Cuando regresó a su casa, advirtió que tenía hematomas en la cabeza. Familiares y amigos lo llevaron al Hospital San Juan Bautista de la Capital. El denunciante señaló que tuvo fractura en mano derecha y en la nariz, un pie esguinzado y daño en piezas dentales. “Me rompieron todo”, aseguró.

En la segunda jornada, se llevó a cabo la instancia de alegatos. El fiscal Mauvecín morigeró la acusación y solicitó una pena de tres años de prisión en suspenso, por el delito de “vejaciones”. A la vez, solicitó el doble de tiempo de inhabilitación.

A su turno, el abogado de la defensa consideró que “la duda opera a favor de los acusados”; volvió a cuestionar la investigación y remarcó que la orfandad probatoria lleva a deriva. “Existen ciertas dudas”, remarcó. En este sentido, el abogado de la Defensa enfatizó que los acusados no habían tenido problemas durante el ejercicio de sus funciones, ni antes ni después del hecho por el que fueron traídos a debate. El defensor Mazzucco solicitó la absolución por el beneficio de la duda o, en su defecto, que se aplique la pena mínima.

Alrededor de las 10, el magistrado dio a conocer el veredicto. El secretario de Cámara Fabio Yapura estuvo a cargo de su lectura. Desde el banquillo de los acusados, los policías escucharon la condena.

Otros antecedentes

Mujer policía

En noviembre del año pasado, la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Segunda Nominación halló a la policía Fernanda Gabriela Santillán penalmente responsable de los delitos de “privación ilegítima de la libertad agravada por ser cometida con fines de venganza y vejaciones en concurso real” y “privación funcional ilegal de la libertad y lesiones leves calificadas por haber sido cometidas por miembro policial en abuso de su función en concurso ideal”, todos en concurso real. Fue condenada a la pena de dos años y seis meses de prisión condicional e inhabilitación especial para ejercer el empleo policial por el doble del tiempo de la condena.

“La formación educativa y la edad de Santillán demandaban otro tipo de comportamiento de su parte. Así también, de una simple lectura del Legajo Policial Personal de la imputada, se advierte la comisión de reiteradas faltas de distinta entidad, principalmente por no respetar la autoridad jerárquica. Un informe psicológico destaca la inestabilidad emocional y la dificultad en el control de impulsos. Este precedente, vinculado con los hechos juzgados, nos marca aspectos de su personalidad que continuaron sin resolución y dan cuenta de cierta peligrosidad para bienes de terceros, que deberá considerar a fines de prevenir reincidencias criminales”, se destacó en los fundamentos de la condena.

Expareja

El 27 de junio de 2022, el policía Abel Jesús Rivas fue hallado culpable en los delitos de “privación abusiva de la libertad personal” y “severidades cometidas sobre un detenido”. El juez Correccional de Tercera Nominación lo condenó a tres años de prisión en suspenso.

De acuerdo con la investigación, en noviembre de 2019, Rivas recorría la zona sur de la Capital. En el trayecto, había interceptado en la vía pública al novio de su pareja de su expareja. El policía le solicitó al damnificado documentación. Luego, comenzó una agresión que continuó en la Comisaría Décimo Primera. La golpiza le demandó al damnificado 40 días de curaciones. “No tenía más nada que hacer en ese lugar, al menos como personal policial de la Policía de la Provincia. Sin embargo, inició un procedimiento irregular, arbitrario, ilegitimo y excesivo, solicitándole la documentación de la motocicleta a la actual pareja de la madre de su hija -como si se tratara de un control vehicular de rutina-, dando pie a una discusión que le permitió poner manos sobre Barrionuevo. Ha quedado claro que el exceso de Rivas para con Barrionuevo tenían un móvil cierto y probado, la necesidad de revancha o venganza en contra de su expareja, a consecuencia de la ruptura previa desencadenante de discusiones y hostigamientos que fueron expuestos en la denuncia, donde detalla incidentes previos con amenazas de muerte que fueron oportunamente denunciadas”, se indicó en los fundamentos.

Femicida

En septiembre del año pasado, el policía Diego Ortega, en un juicio abreviado, fue condenado a prisión perpetua, tras haber admitido su responsabilidad en el femicidio de Cinthia Andrada, ocurrido en febrero de 2022 en Saujil, Pomán. El crimen sucedió el 4 de febrero en una casa donde vivía Cinthia Aranda -expareja de Ortega-, junto con su hija. Según los primeros testimonios, tras una discusión el policía salió de su casa en Colpes rumbo a Saujil. Un hijo de Ortega llamó a Aranda y le advirtió que su padre iba armado, con su arma reglamentaria, a su domicilio. Aranda llamó por teléfono a la Policía, que se encuentra a pocas cuadras de su casa. Sin embargo, los uniformados llegaron cuando Ortega ya les había disparado a ambas. El violento fue arrestado cuando salía de la vivienda de Aranda y quedó alojado en la comisaría de Saujil, donde al día siguiente se lo vio sentado en el patio interno tomando mate con otros policías. La joven hija de Cinthia fue dada de alta a los pocos días. Lastimosamente, su madre falleció el 11 de febrero, luego de una semana de agonía. La autopsia indicó que la causa de muerte fue consecuencia de un disparo en la cabeza.

Caso Pachao

En noviembre del año pasado, la Corte de Justicia de Catamarca dejó firme el fallo dictado por el caso de Diego Pachao, el joven que murió en marzo del 2012 tras haber estado arrestado en la comisaría Séptima. El máximo tribunal local confirmó el veredicto de la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Segunda Nominación, que en septiembre de 2022, encontró culpables a cuatro policías y absolvió otros dos.

Gustavo Bulacios fue condenad a 16 años de prisión tras haber sido encontrado culpable de "privación ilegítima de la libertad" y dos hechos de "torturas". Ricardo Barrera había recibido una pena de 8 años de prisión por las torturas. Claudio Yani Nieva y Ricardo Varela habían sido condenados a 2 años y 8 meses de prisión en suspenso y 4 años, respectivamente. Tras el fallo unánime del tribunal, Bulacios, Barrera y Varela habían quedado detenidos e inmediatamente fueron trasladados al Servicio Penitenciario Provincial.

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