DECLARARÍAN ALREDEDOR DE 90 TESTIGOS

Con nueve imputados, inicia el debate por el doble crimen en Congreso

El 9 de mayo de 2019, el diputado nacional Héctor Olivares y Miguel Yadón fueron asesinados a balazos.
miércoles, 4 de agosto de 2021 · 01:10

En el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nro. 9 de Ciudad Autónoma de Buenos Aires, está previsto que hoy inicie el debate por el homicidio de Héctor Olivares (61) y Miguel Yadón (58), ocurrido el 9 de mayo de 2019, en la plaza del Congreso de la Nación. La causa cuenta con nueve imputados. 

De acuerdo con información a la que pudo acceder El Ancasti, se estima que alrededor de 90 testigos podrían declarar. Las audiencias están previstas para hoy, el 11, 18, 23, 25 y 30 de agosto. Por la situación sanitaria, el debate se desarrollará en forma mixta. En la Sala solo estarían presencialmente los acusados y sus defensores. Demás acusados, querellas y testigos participarán en forma virtual. Entre los querellantes se encuentran los hijos de Yadón. 

En agosto del año pasado, luego de analizar los 37 cuerpos que tiene el expediente -7.400 fojas-, la fiscal Estela Andrades presentó su requerimiento y el juez en lo Criminal y Correccional 16, Mariano Iturralde, elevó la causa a juicio y la envió a sorteo. 
La mayoría de los nueve imputados son integrantes de una misma familia de la comunidad gitana. El principal acusado es Juan Jesús Fernández, quien debe responder por “doble homicidio agravado por haber sido cometido con alevosía y por placer y por el empleo de arma de fuego". 

El Tribunal Oral en lo Criminal 9 tiene sus antecedentes. En esa sala, en 2015 se condenó a prisión perpetua al portero Jorge Mangeri por el femicidio de Ángeles Rawson, será el que llevará a cabo el juicio, aún sin fecha fijada.
El crimen de Olivares  y Yadón ocurrió el 9 de mayo de 2019, cuando el diputado radical por La Rioja y su amigo catamarqueño salieron a hacer su caminata matutina habitual por la plaza del Congreso Nacional. A las 6.50, al pasar por segunda vez delante de un Volkswagen Vento estacionado detrás de un micro, sobre Avenida de Mayo entre Luis Sáenz Peña y Virrey Cevallos, les efectuaron varios balazos.

Yadón cayó muerto de tres disparos –uno en el cuello, otro en una axila y el tercero en la pelvis-, mientras que Olivares recibió un tiro en el abdomen que lo dejó herido de gravedad y falleció tres días después.
Los dos imputados principales –y únicos detenidos con prisión preventiva- son los primos Juan Jesús "Mohamed" Fernández (43) y Juan José Navarro Cádiz (26), ambos de la comunidad gitana. La fiscal Andrades pidió en su requerimiento que ambos sean juzgados como coautores de un "doble homicidio agravado por haber sido cometido con alevosía y por placer, así como también por el empleo de un arma de fuego, en concurso real con portación de arma de guerra", delitos que prevén la pena de prisión perpetua. 

Si bien se especuló con un "atentado a la democracia" o con algún tipo de "venganza personal", el juez y la fiscal llegaron a una conclusión distinta. "El homicidio no fue más ni menos que una práctica de tiro sobre dos blancos móviles indefensos, derivada del placer por desahogar el instinto de matar sin otro motivo que el de probar el arma y su mira láser", sostuvo la fiscal Andrades en su requerimiento, al que tuvo acceso Télam. En otro tramo del escrito, la fiscal menciona que "el cuadro cargoso demuestra un desprecio tal por la vida humana" que quedó evidenciado "por el modo cobarde y traicionero" de la ejecución del doble crimen.  

Todo el derrotero de Fernández y Navarro Cádiz, desde que llegaron a la plaza hasta que escaparon, quedó grabado en videos de 80 cámaras de seguridad que fueron recopilados y analizados por detectives de la División Homicidios de la Policía Federal.
Pero además, en sus indagatorias, los primos reconocieron haber estado en el auto con el arma homicida, una pistola Bersa Thunder calibre .40 con mira láser, aunque se echaron la culpa uno a otro respecto a quién fue el ejecutor de los disparos. En su última declaración, Navarro Cádiz reconoció por primera vez que el arma era suya, pero dijo que fue su primo quien la manipulaba cuando él estaba agachado consumiendo cocaína y escuchó las detonaciones.

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