El policía retirado Lindor Alfredo Rodríguez (56), y su esposa y docente Claudia Viviana Pereyra (51) continuarán detenidos en el marco de la investigación por el brutal crimen de Ricardo Artemio Peñaflor, ocurrido la semana del 8 de agosto de 2019.
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Prorrogaron la prisión preventiva para el policía retirado y su esposa docente
La Audiencia de Control de Detención fue solicitada por la defensa de la pareja que a su vez pidió que sean sobreseídos o en su defecto que sean excarcelados.
La Justicia interviniente desestimó las solicitudes y les prorrogó la prisión preventiva por un nuevo período, por lo que, de acuerdo a lo informado por fuentes judiciales, continuarán privados de la libertar hasta que la causa sea elevada a juicio.
En este marco, desde el entorno familiar del pequeño productor agropecuario, ejecutado de un balazo en la cabeza e incinerado dentro de su camioneta, manifestaron su preocupación por las demoras para que la causa sea elevada a juicio oral y público.
Si bien, hace dos meses reconocieron el accionar de los peritos y la velocidad en el avance de la investigación que llevó a la rápida detención de los cinco actuales sospechosos, se mostraron preocupaos por las dilaciones generadas por la implementación de nuevas metodologías en el ámbito judicial de Santiago del Estero, en el marco de la pandemia.
En al caso de la pareja Rodríguez- Pereyra había especial preocupación por la prórroga de la prisión preventiva ya que la mujer habría mantenido un romance con la víctima. Al igual que los demás detenidos fueron imputados por los delitos “homicidio calificado con el concurso premeditado de dos o más personas”.
De acuerdo a la investigación, la causa dio inicio el 6 de agosto cuando efectivos de la subcomisaría de Colonia Achalco recibieron a familiares de Peñaflor, quienes dieron a conocer que estaba desaparecido. El hombre vivía en la localidad de Chañar Laguna, ubicada en la zona limítrofe del departamento catamarqueño de El Alto, y recorría habitualmente las zonas aledañas a la ciudad de Frías, en la provincia de Santiago del Estero.
Tras una intensa búsqueda, el 8 de ese mes efectivos policiales hallaron la camioneta en un paraje al Norte de Frías, camino a Brea Chimpana. Había sido incinerada. En la caja del rodado estaban los restos carbonizados de su cuerpo.
Luego de minuciosas pericias se logró establecer que había sido ejecutado de un disparo en la cabeza, ara luego ser incinerado casi totalmente.
Durante la autopsia se recogieron muestras de ADN del interior de un hueso, que meses después confirmaron que la víctima era Ricardo Peñaflor.
Tras una serie de allanamientos y rastrillajes, la justicia interviniente a cargo del fiscal Gustavo Zavalía y el fiscal coordinador Gustavo Montenegro, a fines de ese mismo mes se ordenó la detención del catamarqueño Saúl Jerez (74). Jeréz había sido compadre de la víctima y quedó vinculado directamente con el crimen ya que según fuentes judiciales, se habría logrado establecer que entre ellos se negoció unos terrenos. Poco después fueron detenidos Rodríguez y Pereyra.
Otro arrestado, Nicolás Miguel Vega (49), fue arrestado a los pocos días, pero tras varios meses de averiguaciones fue liberado por falta de pruebas en su contra. Sin embargo, quedó supeditado a la prosecución de la causa.
Ante la cantidad de pruebas que fueron surgiendo y los continuos reveces judiciales, Jerez se quebró y solicitó declarar a principios de noviembre.
A partir de su declaración, los fiscales ordenaron la detención de los hermanos Jesús Osmar Pinto (47) y Daniel Ramón Pinto (38), quienes según se dio a conocer fueron introducidos por Jeréz en el escenario del asesinato.