RECIBIÓ UN GOLPE QUE LO DEJÓ 14 MESES EN ESTADO VEGeTaTIVO

“La fatalidad intervino y jugó una mala pasada a Armendia”

Alexis Iván “Palmera” Silva fue hallado culpable por su muerte y condenado a la pena de cinco años y seis meses.
lunes, 28 de septiembre de 2020 · 01:05

“Una riña que comienza en la esquina del barrio capitalino, cerca de una parada de colectivos. Y decimos riña, ya que los testigos advirtieron la contienda recíproca entre un grupo de jóvenes, entre los que se encontraban los protagonistas del luctuoso drama juzgado”, se advirtió en los fundamentos. La riña en cuestión sucedió en el amanecer del 19 de febrero de 2018. Alexis Iván “Palmera” Silva, junto con otros dos amigos, tuvo un fuerte cruce con José María “Pipo” Armendia, quien también estaba acompañado por dos amigos. “Pipo” y sus amigos habían estado en una fiesta y al finalizar se dirigieron a la parada de colectivos, donde se encontraron con “Palmera” y los suyos y tuvo lugar la fatalidad. Bastó una piña de “Palmera” para que “Pipo” cayera al pavimento y no volviera a levantarse. Durante 14 meses permaneció internado en el Hospital San Juan Bautista, en estado vegetativo, hasta que finalmente falleció el 1 de abril de 2019. Dado su fallecimiento, Silva fue imputado por el delito de “homicidio preterintencional”.

En agosto último, la audiencia se realizó en la Cámara Penal de Segunda Nominación. Los jueces Luis Guillamondegui, Fabricio Gershani Quesada y Rodrigo Morabito lo hallaron culpable del delito por el que venía incriminado y, en consecuencia, lo condenaron a la pena de cinco años y seis meses. “Palmera” había llegado al debate en libertad y tras el veredicto fue trasladado al Servicio Penitenciario Provincial, en Capayán.

Días pasados, el Tribunal dio a conocer los fundamentos de la sentencia. Los magistrados señalaron que Silva le propinó una agresión a José María Armendia, quien como consecuencia del golpe en su rostro, con un puño, cayó pesadamente “como muerto”, según una testigo, “como un árbol, sin poner las manos”, describió otra testigo, e impacta fuertemente su cabeza.

El informe médico efectuado en marzo de 2018 detalló que Armendia presentaba traumatismo encéfalo craneal severo (TEC), hemorragia subaranoidea derecha, edema cerebral, fractura- parietal derecha, por lo que debió realizarse una neurocirugía de descompresión. Además, se encontraba con asistencia respiratoria mecánica, hemodinámicamente inestable, con pronóstico reservado. Para el Tribunal, la existencia de una fractura en la zona parietal derecha del cráneo de la víctima es compatible con la mecánica ofensiva desplegada por Silva. “Finalmente la autopsia detalla que la agresión callejera sufrida le produjo un traumatismo de cráneo severo, que con el tiempo debilitó gravemente su salud a punto de entrar en un estado de coma vegetativo, caquéctico y desnutrición. El acusado le aplicó un golpe en el rostro a Armendia, quien cayó pesadamente e impactó su cabeza contra el suelo; acometida que le provocó al damnificado un traumatismo encéfalo craneal (TEC) grave, que fue debilitando gradualmente su salud hasta su deceso el día 1 de abril de 2019”, concluyeron los magistrados.

El golpe

De acuerdo con los fundamentos, la agresión consumada por el traído a juicio le provoca el traumatismo encéfalo craneal grave que, a la postre, determina su desenlace fatal. Al respecto, valoraron el testimonio de Carlos Romero, el médico policial que examinó a Armendia mientras estuvo internado. “Al momento de testimoniar, fue preciso y categórico al aseverar que el aludido Armendia solo tenía lesiones en su cabeza, y que así dejó debida constancia en el pertinente informe, para concluir, en relación con la víctima, a viva voz que ‘el trauma solo fue en la cabeza y esto fue la causa de la muerte’. Ha quedado acreditado que Silva, en un contexto de contienda, con el propósito de lesionar la integridad física del joven José María Armendia, le asestó un golpe en el rostro, haciéndolo caer pesadamente e impactar su cabeza con el suelo, provocándole un traumatismo encéfalo craneal (TEC) grave, que  progresivamente fue debilitando su salud hasta ocasionar su deceso meses después, cuando el medio ofensivo empleado por el traído a juicio no debía razonablemente causar la muerte del ofendido. La fatalidad intervino y jugó una mala pasada al desafortunado joven Armendia”, consideraron.

El trasfondo de la violencia en el fútbol local

“El origen de la reyerta fue motivada por la pasión y la rivalidad futbolística de los contrincantes, aficionados a clubes de un mismo barrio de nuestra ciudad”, se indicó. Específicamente, la modalidad de la agresión por parte de Silva, un solo golpe en el rostro y a una persona que estaba frente a él en situación de lucha, que hace caer al piso a Armendia. Ese golpe en el rostro de Armendia, con la mano cerrada o con el casco -máxime cuando este último comportaba prácticamente una carcasa, de una gravitación liviana, “no es un medio razonable para ocasionar la muerte del desdichado Armendia, la que se principia con la fuerte colisión de su cabeza en el piso, ocasionándole el traumatismo encéfalo craneal severo que, a la postre, determina su deceso”, remarcaron.
Al respecto, explicaron que la jurisprudencia, desde antaño, ilustra que “el golpe de puño, que no debía razonablemente causar la muerte y no trasluce intención de matar, da lugar a la calificación de homicidio preterintencional”. Lo que no ocurre “si los golpes son violentos o reiterados, o los propinan hombres jóvenes y fuertes a personas débiles o ancianas”, que no ocurre en este caso, se aclaró.

Los llamados delitos preterintencionales se caracterizan por el hecho de que “la voluntad del reo está dirigida a un suceso determinado, pero el evento que se produce es más grave”, explicaron.

En otras palabras, “el evento ha sobrepasado el delito que el agente tenía en miras, ha excedido el fin que el culpable se había propuesto”, como ser, por ejemplo, cuando “se quería simplemente herir, y en cambio se ha quitado la vida”.

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