sábado 29 de agosto de 2026
REYERTA FATAL DEL VIRGEN NIÑA

Palabra de madre: “Voy a seguir sosteniendo la inocencia de mi hija”

Martha Elena Fernández es la madre de la única mujer imputada y salió a defenderla. Tras dos años de lucha espera justicia.

Por Redacción El Ancasti

¿Es una persona de fe? “Sí, tengo fe, así como le pedí a la Virgen en aquel momento. Quiero que los jueces sean justos y que termine de salir la verdad a la luz”, expresó Martha Elena Fernández, la madre de Gabriela Argañaraz, una de los tres imputados por la reyerta fatal del Virgen Niña.

El martes de la semana pasada en la Cámara Penal de Segunda Nominación comenzó el debate por la muerte del joven Luis Américo Garribia (17), ocurrida el 16 de junio de 2018, en aquel populoso barrio de la zona sur de la Capital. Martha acompañó a su hija desde un primer momento, cuando fue imputada por los delitos de “lesiones leves” y “tentativa de homicidio”. En junio del año pasado, se logró la excarcelación de la joven pero durante todo ese año que su hija estuvo privada de la libertad, Martha emprendió una lucha incansable. Solo tiene un norte: demostrar la inocencia de su hija. Desde que se inició el debate, escucha atenta, entre el público; mira a su hija, que ocupa el banquillo de los acusados. Está atenta a todo lo que se dice y observa con atención cada detalle.

El viernes terminó la ronda de testigos. A la salida, conversó unos minutos con El Ancasti. “Un año y cuatro días estuvo detenida injustamente; los tengo contados porque fueron días muy difíciles. Voy a estar con ella hasta el final.

Voy a seguir sosteniendo la inocencia de mi hija. Siempre se dijo la verdad”, aseguró emocionada.

La madre consideró que durante la investigación no se prestó atención a todas las declaraciones. Durante el debate, varios testigos declararon que Garribia, junto con su hermano Nicolás (21) –que falleció al cabo de un mes a causa de una leucemia- y Braian Ignacio Luján (20), querellante en la causa, habían ingresado a la casa de su hija y su pareja Claudio Mauricio, donde también estaba Hernán Ulises Chanampa, un amigo. Los imputados aseguraron que los jóvenes ingresaron por la fuerza, tras un cruce entre Olivera y Luján, y hubo testigos que respaldaron sus dichos.

“Ella jamás participó de la pelea; no había estado. No estuvo involucrada y estaba dentro de su casa. Ella solo gritaba que llamaran a la Policía, a los vecinos, pero nadie la iba a ayudar. Eran personas nuevas ahí, que no se daban con nadie; salían a la 7 de la mañana y volvían a las 20. Habían sacado todas las puertas y ventanas que no eran seguras y dejaron solo una, por la inseguridad que tenían”, expresó.

En la primera jornada, Gabriela había declarado que vio “que alguien entra”. Ese alguien era Braian Luján, que estaba en el patio de su casa. Su pareja, Olivera, lo empujó y Luján le tiró una piedra; después Olivera salió por detrás de Luján. Al rato, el joven volvió. La pelea comenzó dentro de su casa y sintió gritos. “De los nervios no podía llamar a la Policía. Estaban forcejeando. No había luz; tiraban piedras al techo de chapa. La mujer comentó que jamás pensó que los jóvenes iban a volver a su casa y que pasaría la pelea que sucedió.

“No son personas de mala vida. Mi hija es una chica de trabajar, de estudiar. Ahora, la truncaron porque no sé cómo va a hacer para conseguir un trabajo. El muchacho también trabajaba; era pintor, salía a la mañana. No son personas de mal vivir”, consideró la mujer.

Para mañana se prevé que las partes planteen los argumentos. Posiblemente, haya un veredicto.

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