Mientras la Justicia y la Policía avanzaban ayer con una serie de procedimientos para dar con los asaltantes del frigorífico perteneciente a la familia Larcher, los dos empleados agredidos de apellidos Moreno y Domínguez continúan recuperándose de la golpiza recibida.
En diálogo con El Ancasti, aseguraron que durante el golpe fueron amenazados de muerte varias veces y que temieron por su vida. "Amenazaron con matarnos en reiteradas oportunidades", sostuvieron.
Explicaron que los dos malvivientes que perpetraron el golpe el sábado a la noche, ingresaron al comercio denominado "Trasmontaña", ubicado en avenida Misiones al 1.745, a cara descubierta. "Eran las 22.30 aproximadamente y entraron al local. Eran dos hombres. Uno de ellos preguntó si teníamos salame para venderle y pensé que era un cliente más. Nunca imaginé que pudieran ser delincuentes", remarcó Moreno, quien al momento del atraco estaba en el sector de caja.
Dijo que uno de ellos saltó por encima del mostrador "agarró una cuchilla que había cerca mientras que el otro me roció gas pimienta en la cara y me dejó ciego. No podía moverme", recordó. Conmovido, el hombre dijo que los ladrones actuaron rápidamente y que "ni siquiera tuve tiempo de avisarle a mi compañero que pasaba algo". Hizo hincapié al señalar que actuaron a cara descubierta y que tras ser reducido, fue golpeado varias veces. "Me redujeron y me dieron muchas patadas. También me echaron varias veces gas pimienta mientras insistían en que les entreguemos la plata que había en la caja y nuestras pertenencias. Finalmente, coincidió con su compañero al indicar que una vez reducidos fueron introducidos en el baño ubicado en el local, "siempre bajo amenazas de muerte".
Según la información a la que accedió este diario, los dos ladrones se alzaron aproximadamente $60 mil.
"Los tipos repetían 'metele un tiro, metele un tiro'"
Coincidiendo con su compañero, Domínguez, quien al momento del asalto al frigorífico estaba en la parte posterior del local, aseguró que uno de los delincuentes le decía al otro ‘metele un tiro, metele un tiro’.
Visiblemente afectado por el accionar violento de los sujetos, comentó que también le rociaron gas pimienta en el rostro sin lograr afectarlo.
"De repente se cortó la luz y me fui a aparte de atrás del local. Entonces advertí que algo pasaba, que había entrado gente al negocio y que se ponían violentos", explicó.
Dijo que instintivamente atinó a regresar a al frente del negocio para ver que sucedía.
"Pero entonces un sujeto me hincó con una cuchilla de esas que usamos en el frigorífico. Y solamente atiné a defenderme, tomé un haragán y con el palo evité que se me acerque", informó.
Dijo que el asaltante actuaba a cara descubierta y que tras una serie de golpes intentó varias veces herirlo con el cuchillo. "Hice todo lo que pude para que no se me acerque. Eran muy violentos y pedían dinero", agregó.
Remarcó que en todo momento la exigencia de los sujetos era de dinero en efectivo, y aseguró que nunca pensó en que "algo así me pudiera suceder".
"Exigían que les entreguemos plata y las cosas de valor que llevábamos encima. Al final nos llevaron las llaves de los vehículos, billeteras, teléfonos y el dinero que había del negocio", destacó.
El trabajador no ocultó su malestar por lo ocurrido y el temor que los maleantes les infundieron para concretar el golpe.
"La mente se queda en blanco y lo único que pensaba es qué podría pasarme a mí y a mi familia. No se tiene conciencia del tiempo", indicó.
Reconoció que le arrojaron gas pimienta "pero pude reaccionar y puse la mano para protegerme. Solamente me echaron en la boca".
Insistió en que l sucedido "fue algo muy feo y violento", porque "usaban las cuchillas con muchísimo filo que habitualmente utilizamos para trabajar, y nos amenazaban de muerte". Finalmente, dijo que tras el asalto quedaron encerrados en el baño hasta que llegó personal policial de la Comisaría Sexta.
El hecho es investigado por el fiscal de turno Alejandro Gober, quien tras tomar intervención convocó a personal de la División Criminalística y de Investigaciones para la realización de peritajes.
El domingo se efectuaron una serie de allanamientos que continuaron ayer, sin resultados positivos.