Máximo Thomsen fue el más señalado de los diez acusados por el crimen de Fernando Báez Sosa en las ruedas de reconocimiento. Los videos lo complican. Ayer, dos nuevos testimonios que se suman a la causa apuntan directamente contra el joven de 20 años ya preso en Dolores.
Desde ayer a la mañana, después de diez días de dormir en una comisaría, Máximo duerme en la cárcel. El sector de alcaidía del penal de Dolores lo recibió con una cama cucheta en una sala colectiva: sus nueve amigos de Zárate están junto con él en la cárcel centenaria, aislados de otros presos. Lo acusan –junto al resto del grupo– del crimen más conmocionante de los últimos tiempos: matar a golpes a la salida de un boliche a Fernando Báez Sosa. Es su primera vez en la cárcel, con 20 años, no tiene antecedentes penales.
Entre todos los acusados de lo que se considera en el código de los presos como un crimen de cobardes, Thomsen se lleva la peor parte: es el más complicado de todos. Junto a Ciro Pertossi, jugador del Arsenal, fue acusado de la autoría material del crimen en un primer momento. Las ruedas no son lo único que lo complican. Los videos de la noche del crimen lo ponen en un rol preponderante, vestido con una camisa negra semiabierta, bermudas. Se lo ve eufórico junto a Fernando Báez Sosa, golpeado en el piso mientras comenzaba a morir.
Dos testimonios, de dos chicos que estuvieron presentes en el momento en el que asesinaban a Fernando Sosa en la puerta del boliche Le Brique y que decidieron hablar ante la fiscal del caso, Verónica Zamboni, son claves. Las declaraciones para la Justicia son claves porque ninguno de ellos es amigo de la víctima, espectadores neutrales del trágico crimen. En las dos testimoniales surge una coincidencia ineludible. Ambos señalan a la misma persona como la que se ensañó con Fernando y le pegó patadas hasta matarlo: Máximo “Machu” Thomsen.
Infobae accedió a las transcripciones de los dos relatos, donde se detalla de manera brutal lo que pasó la madrugada del sábado 18 de enero.
En sus relatos, ambos testigos cuentan que salieron del boliche por la excesiva cantidad de gente y por el calor que hacía. Éste es el momento en el cual describen de manera cruda lo que vieron en la puerta de Le Brique cerca de las 4:45 de la mañana, el momento del crimen de Fernando.
En la parte puntual en la que la víctima recibe los golpes que le sacaron la vida uno de los testigos señala: “Cuando Fernando estaba ya en el piso, los dos que estaban de espaldas se alejan. Quedan los dos que le pegaban de frente. Uno de ellos le daba patadas en el sector de las costillas. El otro, el de camisa abierta (Thomsen), queda al lado de la cabeza y le empieza a pegar puntinazos, es decir con la punta de la zapatilla. Fueron dos puntinazos del lado izquierdo de la cabeza. Le pegaron de muchas formas”.
“Luego esta misma persona (Thomsen) flexiona sus rodillas y agarra a Fernando de los pelos, creo que con la mano izquierda. Después le pega dos o tres patadas más, creo que con la pierna derecha. Luego de eso lo suelta y arenga a seguir pegándole. Decía: ‘Dale, cagón, levantate’. Cuando Fernando estaba en el piso, el único que vi que le pegó en la cabeza fue el chico de camisa negra”, señaló el testigo.
Este testigo cuando estuvo parado frente a Máximo Thomsen y debió reconocerlo, se largó a llorar. Entró en crisis. Tuvo que ser asistido por psicólogos.n
El "pacto de silencio" de los rugbiers está por romperse
El supuesto "pacto de silencio" entre los rugbiers detenidos por el crimen del joven Fernando Báez Sosa "se rompería" y "algunos de ellos" ya pidieron ser llamados a declarar. Así lo indicó Fernando Burlando, el abogado que encarna a la querella y representa a la familia del joven asesinado a golpes en la madrugada del sábado 18 de enero pasado en la puerta de la disco Le Brique.
"Tengo entendido que ya fue solicitado por algunos detenidos declarar", expresó el letrado, mientras advirtió que tiene "una apreciación personal, de que el 'pacto de silencio' entre los detenidos se rompería". En declaraciones al canal TN, Burlando consideró que, por el momento, la defensa de los imputados, quienes ya se habían negado a declarar al ser llamados a indagatoria, se dedicó a "controlar la prueba", mientras que no aportó testimonios.
También advirtió que para la querella, a pesar de intuir que hay distintos grados de responsabilidades entre los detenidos, "mientras no aclaren su situación son todos responsables" de un delito que merece la "prisión perpetua".
Por otro lado, el abogado advirtió que hay al menos tres testigos, dos de ellos supuestamente menores, que dieron sus testimonio en medios de comunicación, pero por el momento no se presentaron en fiscalía.