Los cuatro gendarmes que están sospechados por la desaparición de aproximadamente diez kilos de cocaína fueron llevados ayer hasta el Juzgado Federal para ser sometidos a la indagatoria. En el horario matutino fueron citados los gendarmes Romero y Cabello, quienes declararon y negaron haber cometido el hecho que se les endilga, aunque no trascendieron detalles de su defensa ante las autoridades judiciales.
Por su parte, los acusados Infield y Roldán fueron convocados para la tarde. Ambos son defendidos por el abogado Roberto Mazzucco, también prestaron declaración y se desligaron del hecho. Según trascendió, Infield sería el que depositó los quince kilos en la base de la Agrupación VIII a fines de diciembre y que luego salió de vacaciones.
En tanto que Roldán habría salido de licencia días más tarde. De las indagatorias participaron el juez federal, Miguel Ángel Contreras, el fiscal federal, Rafael Vehils Ruiz, y el secretario de la Fiscalía, Javier Merep. La causa está caratulada como "sustracción de elementos secuestrados".
Los gendarmes fueron detenidos el pasado jueves tras la orden de captura emanada desde el Juzgado Federal. El faltante de los diez kilos de cocaína fue advertido cuando se estaban por llevar adelante unas pericias por parte de especialistas provenientes de Tucumán.