Por presuntos abusos de autoridad

Malestar de vecinos con la comisaría de Esquiú

Aseguran que efectúan registros domiciliarios sin orden de la Justicia, y que hubo graves amenazas.
domingo, 22 de septiembre de 2019 · 02:00

Vecinos de La Guardia y La Dorada, ubicadas en el departamento La Paz, informaron que personal de la comisaría de Esquiú “ingresa a los domicilios a realizar allanamientos y registros domiciliarios sin contar con las debidas órdenes emitidas por la Justicia”. 

En diálogo con El Ancasti, un efectivo policial que trabaja en la Capital, propietario de una vivienda ubicada en La Guardia, aseguró que autoridades de esa comisaría ingresaron a su casa en busca de una pala, que había sido denunciada como sustraída días antes de una finca cercana". "Ingresaron a la vivienda donde estaban mis suegros y sin una orden judicial, diciendo que era un 'preallanamiento', y que no necesitaban ninguna orden", explicó el damnificado de apellido Quinteros. 

Aseguró que la herramienta que buscaban no estaba en el inmueble y que "llevaron otra pala, que habitualmente llevo y traigo en el auto cada vez que voy a la casa, para justificar el operativo". Sostuvo que si bien se trata de "una pala ordinaria de su propiedad, el hecho es que hacen lo que quieren, con abuso de autoridad total". Informó que radicó a denuncia penal en la Fiscalía de Recreo "porque ahora tengo una causa civil a raíz de un procedimiento que nadie autorizó, por algo que nunca sucedió".  

Por su parte, una mujer de apellido Véliz, de La Dorada, informó que en reiteradas oportunidades debió pedir disculpas a los clientes que concurren a su comedor tras recibir "malos tratos" del personal de esa comisaría. Comentó que es propietaria de un local comercial ubicado en inmediaciones a una cancha de fútbol donde regularmente con importante convocatoria de vecinos de la zona.

"Hace unas cuatro semanas los policías de la comisaría de Esquiú llegaron al local y le quitaron la comida a los comensales que estaban en el salón, y que habían estado jugando un partido de fútbol", informó. 

Recordó que "se puso fiero porque también le tiraron la bebida a la gente y después se fueron, sin dar explicaciones"; y que hubo "fuertes amenazas en contra del negocio". 

Señaló que en una oportunidad los numerarios intervinientes, "en especial un comisario, me ordenaron que deje de atender al público, y me negué porque toda la familia vive de ese negocio”. 

Dijo que a los pocos días -el 31 de agosto- los efectivos realizaron una nueva incursión y que esta vez la sorprendieron cuando calentaba la comida, en horas del medio día. 

"Tenía mucha gente en el salón que esperaba su plato de comida. El comisario entró y empezó a pedirle a la gente que salga.

Entonces salí de la cocina y le grité que se retire de mi casa, que deje de molestarnos". Finalmente, informó que "los hechos fueron denunciados en la Jefatura de Policía, donde me dijeron que ya iban a dar parte al jefe de la Unidad Regional N°2".

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