La justicia concedió un recurso extraordinario a la mujer

Condenada por matar a su pareja irá a la Corte Suprema por el fallo

En septiembre del año pasado, Ana María Pérez Cabrera fue condenada a 12 años por “homicidio calificado y atenuado”.
lunes, 16 de septiembre de 2019 · 02:06

El 26 de septiembre del año pasado, la Cámara Penal de Segunda Nominación halló culpable a Ana María Pérez Cabrera del delito de “homicidio calificado por mediar una relación de pareja preexistente y atenuado por mediar circunstancias extraordinarias” y en consecuencia fue condenada a la pena de 12 años de prisión.

El 15 de octubre de 2015, en la siesta, se produjo la tragedia en la casa de la familia Vega, en el barrio Los Médanos, en la zona sur de la Capital. Allí se encontraba Gastón, su pareja y padre de sus niñas.

“Esa mañana fui a trabajar y cuando volvía lo hacía con miedo porque iba un poco tarde a lo acostumbrado”, recordó en el debate. Dijo que si llegaba tarde recibía golpizas. “Cuando llegue él estaba en la casa y me preguntó si había cobrado y que le diera plata, no le di plata y ahí se enojó y empezó a empujarme… él tenía una piedra en la mano y me dijo ‘de acá no vas a salir viva’. Ahí agarré sin mirar una botella de alcohol y se la tiré y después tomé un encendedor y lo amenacé, él nunca retrocedió, yo solo quería asustarlo, que se vaya y que no me siga pegando", había declarado.

En su alegato, el abogado defensor Iván Sarquís consideró que hubo un primer error en la investigación, relacionado con el encuadre. “Hubo hechos de violencia, consuetudinarios y acreditados”, indicó. Tales hechos fueron denunciados en su momento. “Quedó demostrado el derrotero que tuvo con su marido. Ana María es víctima de violencia de género. Denunció a su pareja en cuatro oportunidades, hasta que dejó de denunciar. Ana María, con este caso, es un fiel ejemplo de la incapacidad del Estado de brindar, ante la problemática de violencia de género, una respuesta oportuna, adecuada, que permita a las mujeres, a las víctimas, salir de esta situación. Esa incapacidad del Estado nos llevó a esta situación donde hoy es el mismo Estado, que en su momento no supo dar una respuesta, quien tiene que definir si Ana María va al encierro de por vida. Eso nos parece injusto”, expresó.
Una de las denuncias, recordó, data de 2014, y aclaró que en los dos años siguientes la violencia no cesó. “¿Es extraño que una mujer retire una denuncia por violencia de género? No. ¿Va a ser una condena la respuesta del Estado hacia esta problemática?”, cuestionó.

El defensor precisó que Ana María sabía que su pareja le iba a pegar porque llegaba tarde. “Tenía un menú de posibilidades de elementos mucho más contundentes y de mayor peso y peligros para la integridad de la persona que la estaba atacando en ese momento. Sin embargo, ella dijo que tomó lo primero que tenía. Eso echa por tierra la premeditación del hecho. La botella con tapa puesta y apretada condice con sus dichos, cuando Ana María dice ‘le rocié con alcohol’. Creemos que no hubo intención de causarle la muerte, tuvo otras opciones para acabar con la vida de su compañero. De hecho, Ana María pidió auxilio. La testigo escucha”, resaltó.

Precedente

Además, Sarquís consideró que se dejó de lado el historial de violencia que su defendida vivió. Al respecto, citó uno de los fallos más recientes de la Corte de Justicia de Catamarca, por el cual se absolvió a Yésica Paola Ferreyra, una mujer acusada por “homicidio agravado por alevosía” en octubre de 2017 y absuelta en agosto de 2018 por el máximo tribunal catamarqueño. En esta sentencia se advirtió que la situación de Yésica Paola debió haber sido analizada “con perspectiva de género”.

“Ana María estuvo ante una situación ilegítima. La violencia de género no es causal de justificación, pero la omisión generó esta situación”, aclaró.

Por último, citó las que tal vez fueron las últimas palabras de Gastón Castro, quien las manifestó en la ambulancia del SAME mientras lo llevaban malherido al Hospital San Juan Bautista. “Es todo mi culpa. Dios me castigó. Por eso no la voy a denunciar”, recordó que llegó a decir la víctima.

Sarquís pidió para su cliente la absolución y, en caso de ser condenada, pidió que la pena sea cumplida una vez que el fallo quede firme.

Actualmente, Ana María Pérez Cabrera se encuentra con prisión preventiva pero bajo la modalidad domiciliaria. La acusada es madre de dos niñas pequeñas, que había tenido con Gastón Vega.

Casación

Sarquís casó la sentencia y en abril último la Corte de Justicia de Catamarca confirmó la condena para Pérez Cabrera. En el fallo del supremo tribunal de justicia se resaltó que Ana María Pérez Cabrera llegó imputada por el delito de “homicidio calificado por mediar una relación de pareja” y la defensa invocó su estado de vulnerabilidad, como víctima de violencia de género y la falta de respuesta estatal antes las denuncias realizadas. Por ello, pidió la absolución, al considerar que hubo una legítima defensa.
En la sentencia de la Corte catamarqueña se ponderó que, conforme la mecánica homicida comprobada, Pérez Cabrera, por su realidad de todos los días, presuponía un potencial embate de su pareja, “de algún modo, mentalmente, ya se preparaba para contrarrestarlo. Tal sucedió, de un modo no razonable. Los argumentos basados en que Ana María se defiende del ataque de Vega que no cesó hasta que la imputada reacciona defensivamente con el claro objetivo de poner fin al ataque del que era víctima, más allá de la comprobada convivencia crónica que existía en el ámbito doméstico, las circunstancias invocadas por la defensa no han logrado ser acreditadas. Por las declaraciones expuestas, considero acertada la decisión del Tribunal, que luego de valorar la dinámica del hecho, las circunstancias particulares en las que se desenvolvió, su modalidad, sumado al invocado y probado contexto de violencia de género en el que convivía la pareja, la vulnerabilidad en la que se encontraba la acusada, concluyó que existieron circunstancias extraordinarias de atenuación de la pena”.

Cecilia, libre por defenderse

En los registros judiciales se encuentra el caso de Cecilia Leiva. La noche del 3 de junio de 2005 le clavó un destornillador en el tórax a su pareja y padre de sus hijos. La mujer, quien dijo que por la violencia de su pareja ya había perdido un embarazo, sostuvo que actuó en legítima defensa. Cecilia, al momento de la tragedia, estaba embarazada de seis meses. Sin embargo, sus argumentos fueron descartados por la Cámara Penal de Primera Nominación, que en noviembre de 2006 la condenó a 12 años de prisión, luego de haberla hallado culpable del delito de “homicidio simple”.

Su abogado defensor Pedro Eugenio Despouy Santoro casó la sentencia y si bien en la Corte de Justicia de Catamarca no se le hizo lugar al planteo, en noviembre de 2011 –cinco años después de la condena-, la Corte Suprema de Justicia de la Nación revocó la sentencia, por considerar que en el juicio no se analizaron los argumentos de la acusada. En mayo de 2012, la Corte de Justicia de Catamarca, finalmente, absolvió a Cecilia Leiva y le concedió la libertad.

 

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