La tranquila comunidad de Tinogasta se vio conmovida al anoticiarse del primer caso de “grooming” registrado en ese departamento del Oeste capitalino. Pedro Quintero (50) fue imputado por el delito de “grooming” y “abuso sexual con acceso carnal”. Ayer, por la tarde, el fiscal de la Quinta Circunscripción Judicial Luis Jorge Barros Risatti lo indagó, pero el acusado optó por el silencio y se abstuvo.
Quintero permanece, desde entonces, detenido en la Comisaría Departamental de Tinogasta. En breve, el representante del Ministerio Público Fiscal solicitará la audiencia de control de detención.
Fuentes consultadas por El Ancasti indicaron que la investigación inició en julio de 2018, pero los hechos habrían comenzado a ocurrir en 2017. Hasta el momento, solo dos denuncias se registraron. Por entonces, una de las víctimas tenía 17 años y la otra, 14. Quintero es referente de una escuela de fútbol y presidente de un club barrial. Cuenta con el asesoramiento de un abogado local, Horacio Macías.
La voz de alerta la dio una ONG de Estados Unidos Homeland Security, una organización especializada a detectar pedófilos en internet. No es la primera vez que esta ONG actúa en Argentina y en Catamarca, pero sí es el primer caso de Tinogasta.
El comisario de la Regional de Tinogasta, Oscar Barrios, comentó que tras el alerta se inició la investigación. En este marco, se realizaron allanamientos en Tinogasta y Fiambalá. Se logró secuestrar material tecnológico: chips, tarjetas memorias y teléfonos celulares, tanto en el domicilio del acusado como en otros domicilios. En esta investigación también colaboró el Laboratorio Satélite del Poder Judicial de Catamarca y la cámara Gesell del Cuerpo Interdisciplinario Forense (CIF).
“Se trabajó de oficio y se realizaron los allanamientos. Luego, una vez enterados de la situación, dos padres radicaron la denuncia. Solo hay una persona detenida. La causa tiene mucho trabajo, con investigación. Es muy compleja”, comentó.
Sobre el “grooming”, el comisario indicó que el acusado “captaba” a chicos y adolescentes, de entre 12 y 18 años. “Los padres desconocían la actividad de sus hijos con relación al teléfono”, advirtió. Entre el material secuestrado, hay audios, videos, imágenes, a través del teléfono y las redes sociales.
En Tinogasta se recibió el alerta de la ONG. Habían detectado en sus registros el seguimiento algunas situaciones de carácter de abuso sexual con niños, niñas y adolescentes. El primer alerta se dio a Argentina, a través de organismos vinculados a las relaciones con la Comunidad Policial Internacional, para la prevención y represión de delitos. Luego, la voz corrió a Catamarca y se pidió la intervención policial con las divisiones especializadas para estos casos. De esta manera, se inició una minuciosa investigación. A medida que avanzaban las averiguaciones policiales, se tomó contacto con las víctimas, a quienes tras un proceso largo probatorio, se les tomó testimonio cámara Gesell.
Imputación
De acuerdo con el Código Penal Argentino, establece en el artículo 119 que será reprimido de seis a 15 años de reclusión o prisión cuando mediando las circunstancias del primer párrafo hubiere acceso carnal por vía anal, vaginal u oral.
En tanto que el artículo 131 –incorporado en diciembre de 2013-, estipula que será penado con prisión de seis meses a cuatro años el que, por medio de comunicaciones electrónicas, telecomunicaciones o cualquier otra tecnología de transmisión de datos, contactare a una persona menor de edad, con el propósito de cometer cualquier delito contra la integridad sexual de la misma.
En alerta
Tras los más vulnerables
El “grooming” es el acoso de adultos a niños, niñas y adolescentes, a través de las nuevas tecnologías de información y de comunicación (NTIC). El "groomer" –así se define a este tipo de acosador- busca persuadir al niño para crear una “amistad”, y de esta manera lograr un acercamiento que le permita obtener imágenes, videos con contenido sexual, e inclusive un posible acercamiento físico para abusar sexualmente de la víctima.
A través de este delito, el “groomer” estudia a la víctima al conocer cuáles son sus intereses, gustos, actividades, entre otros. Generalmente, el primer contacto se realiza en las redes sociales, y en ocasiones el agresor falsifica su identidad pasándose por otro chico. Una vez consolidada la relación de amistad y la confianza, el agresor no duda en empezar el acoso sexual, solicitando material pornográfico o un encuentro sexual.
En Catamarca, en enero de 2015, entró en vigencia la Ley Provincial 5.385 de Creación del Programa de Capacitación en el Ámbito Escolar y Familiar para que Niños, Niñas y Adolescentes puedan incorporar Herramientas Idóneas que les permita un Uso Seguro de Internet y de las Nuevas Tecnologías de Información y de la Comunicación (NTIC).
Los pedófilos siempre buscan maneras de llegar a lugares donde chicos y chicas estén vulnerables.