“… Tomaba alcohol, pastillas… pasó lo que pasó…”, fueron las primeras palabras de Sergio Gabriel “Colerito” Brizuela (27) en la Cámara Penal de Tercera Nominación. El amanecer del 28 de abril último la tragedia puso fin a su libertad y desde entonces se encontraba alojado en el Servicio Penitenciario Provincial, en Miraflores, Capayán.
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Condena de nueve años por el crimen de Sergio Andrés Suárez
Aquella mañana, cerca de las 7, Sergio Andrés Suárez (23) se encontraba con dos amigos en un kiosco de avenida Güemes y 25 de Mayo; festejaba su cumpleaños. Los tres estaban compartiendo unas bebidas, después de una noche de boliche. Se presentó “Colerito”, quien les pedía que le convidaran las bebidas que tenían. Los muchachos decidieron irse. Los amigos de Suárez se adelantaron para buscar sus motos y cuando él se dispuso a irse, fue atacado por Brizuela. Hubo una pelea entre ellos y, en la reyerta, “Colerito” sacó “una punta”, lo hirió y se escapó.
Malherido, Suárez subió a su moto pero perdió el conocimiento y cayó desvanecido. Lo trasladaron de urgencia al Hospital San Juan Bautista pero falleció a las pocas horas. Brizuela fue imputado por el delito de “homicidio simple agravado por el uso de arma en calidad de autor”.
Ayer en una audiencia se desarrolló el debate. Junto con Brizuela, otro joven fue imputado por el mismo delito pero en calidad de “partícipe secundario”. Frente a los jueces Jorge Palacios, Patricia Olmi y Marcelo Soria se responsabilizó por el hecho que se le endilgó. Si bien declaró, no quiso responder preguntas.
Se reconoció como consumidor de sustancias psicoactivas. “No recuerdo lo que pasó. Había consumido”, dijo. En la audiencia confesó que esa noche había preparado un cóctel con Dormicum, Rivotril y alcohol. En su vida, el consumo se inició a los 11 años; solamente cursó hasta segundo grado y no sabe leer ni escribir.
“Consumía y me quedaba en casa. Yo fui. Pido disculpas a la familia. Estoy muy arrepentido. Estaba bajo los efectos del alcohol y las drogas, muy perdido”, contó.
A su turno, el joven que fue imputado por “homicidio agravado por el uso de arma en calidad de partícipe secundario” se abstuvo de declarar. En la etapa de investigación, había declarado que había visto la discusión entre “Colerito” y Suárez y que había tratado de separarlos.
Un testigo, amigo de Suárez desde la niñez, que estuvo con él aquella noche, contó que Suárez en ningún momento lo provocó y que solo atinó a defenderse. Además, señaló a “Colerito” y recordó que poco después llegó el joven que se vio involucrado. “Nos íbamos yendo y los vimos enfrentados mano a mano. Suárez recibió la puñalada”, remarcó.
Alegatos
El fiscal de Cámara Miguel Mauvecín solamente mantuvo la acusación contra “Colerito” Brizuela. “Le asestó una puntada que le causó la muerte. Fue reconocido en una rueda. Existió el hecho y Brizuela participó. Hay dolo, hay intención y hay relación entre el arma y la herida. Él dijo ‘lo voy a matar’. Hubo una clara intencionalidad de producir la muerte de Suárez”, alegó.
Para Brizuela, mantuvo la acusación de “homicidio simple” y pidió una pena de nueve años. No obstante, advirtió que tenía una condena anterior de 10 meses de prisión en suspenso, por el delito de “hurto”, del Juzgado Correccional de Primera Nominación, que data de noviembre de 2018. Para el segundo imputado, solicitó la absolución lisa y llana.
Fernando Contreras, abogado que representó la querella, adhirió al pedido del fiscal de Cámara pero pidió una pena de 11 años de prisión. Consideró que se trató de un acto de cobardía. “Brizuela tuvo el control de la situación y asestó una herida mortal. Suárez no tuvo oportunidad. Compartió y abusó de la confianza”, señaló.
A su turno, Orlando del Señor Barrientos, abogado defensor de Brizuela, solicitó morigerar la pena al mínimo de ocho años, que pueda realizar un tratamiento de desintoxicación y que logre finalizar la escuela. El defensor penal oficial Estanislao Reinoso Gandini, en representación del segundo imputado, también adhirió.
Veredicto
Finalmente, por unanimidad, los jueces absolvieron al segundo acusado. Al mismo tiempo, hallaron culpable a Brizuela por el delito por el que venía incriminado y lo condenaron a la pena de nueve años. No obstante, se le revocó la pena en suspenso y se unificó con esta condena. En consecuencia, debe cumplir una pena de nueve años y seis meses en prisión.
La demanda que inició la acción civil
En otro orden, el abogado Fernando Contreras –quien también impulsó la acción civil- consideró que “económicamente es imposible cuantificar la vida. Es invalorable”.
No obstante, solicitó que en concepto de “daño moral”, Brizuela abone $300.000. “La cuantía económica no devuelve la vida”, aclaró. En concepto de “gastos de sepelio” pidió $35.000 y por “lucro cesante y pérdida de chance”, $800.000.
El defensor Orlando del Señor Barrientos se opuso al planteo. Alegó que “no se acreditaron gastos de sepelio ni lucro cesante y pérdida de chance”.
En el veredicto, los jueces de esta Cámara hicieron lugar de manera parcial a lo solicitado por la acción civil. De esta manera, solo fijaron el monto de $300.000 en concepto de “daño moral”. Además, se dispuso que el Penal de Miraflores arbitre los medios para que Brizuela pueda realizar un tratamiento de desintoxicación y para que pueda escolarizarse.