lunes 6 de julio de 2026
El vuelco del ómnibus con los peregrinos en la cuesta del totoral

Pasaron 16 años de la mayor tragedia en las rutas del país

Fue el 15 de septiembre de 2002. Se trasladaban 72 pasajeros, murieron 47. No hubo condenados.

Por Redacción El Ancasti

Se cumplieron ayer 16 años de la mayor tragedia vial registrada en las rutas del país.  En la Cuesta del Totoral murieron 47 personas, la mayoría jubilados y niños, y 24 resultaron heridas, tras caer un ómnibus a un barranco desde unos 150 metros de altura.

La tragedia se produjo cerca de las 22 del 15 de septiembre, cuando el ómnibus, que había salido a las 10 de la mañana desde Concepción, Tucumán,  regresaba luego de que sus pasajeros -todos oriundos de esa ciudad-, cumpliendo una promesa, visitaran el templo de la Virgen del Valle.

Los peregrinos, 72 en total -veinte más de la capacidad de asientos- iban en un ómnibus de la empresa Loyola Hermanos, de la localidad tucumana de Alberdi, que transitaba por la ruta nacional 38, cuando aparentemente al quedarse sin frenos, se desbarrancó en la Cuesta del Totoral cayendo desde unos 150 metros de altura.

El micro comenzó a caer de forma abrupta y a dar tumbos; primero de punta, es decir, la parte trasera se levantó por sobre la frontal dejando el coche con las ruedas hacia arriba; y luego a rodar sobre sus costados, hasta ser detenido por la vegetación del lugar.

Muertos

Un total de 47 personas perdió la vida ese día y muchas de ellas de forma instantánea. Las víctimas fueron 34 mujeres y 14 hombres y de este total 4 eran menores. Otras 25 resultaron con heridas de gravedades distintas y muchos de ellos con serias secuelas físicas y psicológicas.

Los socorristas llegaron a los minutos, pero las tareas de rescate se vieron dificultadas por la geografía del terreno, la magnitud del hecho y la hora en la que ocurrió.

La tragedia de la Cuesta del Totoral fue el mayor siniestro vial de un ómnibus de pasajeros de la Argentina.

Los 26 sobrevivientes se enfrentaron además con sus propias batallas cotidianas: el desamparo al que los condenó el Estado, la falta de recursos y las urgencias de asistencia que les demandan las secuelas físicas y psíquicas. Solo la admirable solidaridad de médicos y otros profesionales que les brindaron atención particular gratuita, les permitió en parte aliviar las erogaciones que les demandaron las curaciones.

Investigación

Cuando comenzó la investigación se encontraron con una cadena de irresponsabilidades. La primera recayó sobre el dueño del colectivo siniestrado, que fue acusado por homicidio culposo y cohecho, ya que el micro no cumplía con ninguna norma de seguridad y no estaba habilitado para circular.

La segunda fue para dos policías del puesto fronterizo entre ambas provincias, acusados de cohecho. Existen testimonios que aseguran que el dueño del micro habría sobornado al control policial para que permitieran el paso del ómnibus.

La causa por la tragedia fue elevado a juicio oral y público en Tucumán, pero no hubo ninguna sentencia hacia los imputados.

El chofer, Juan José Soberón, fue imputado del delito de homicidio culposo agravado por el resultado múltiple, aunque nunca pudo responder por el hecho ya que quedó en estado de coma tras el vuelco y murió a los pocos días, por lo que el caso quedó archivado.

En Tucumán, el propietario del colectivo y los agentes involucrados estuvieron acusados de cohecho pero fueron absueltos.

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