GABRIEL DEBErá PASAR TRES AÑOS ENCERRADO, ÁNGEL, DOS AÑOS Y 10 MESES

Condena y traslado inmediato al Penal para los hermanos Ponce

Por unanimidad fueron declarados culpables del delito de “homicidio preterintencional”.
viernes, 14 de septiembre de 2018 · 04:30

Lo siento mucho. Pido disculpas a la familia Castro. El único culpable de todo esto soy yo. Mi hermano no hizo nada”, dijo Gabriel Ponce. Su hermano Ángel insistió en su inocencia. “Soy inocente y le pido perdón a la familia Castro”, expresó. Con estas palabras se inició la cuarta y última audiencia por el delito de “homicidio preterintencional que tenía a ambos hermanos en el banquillo de los acusados. Luego, los jueces de la Cámara Penal de Segunda Nominación pasaron a deliberar.


La sala de audiencia estaba a pleno, entre familiares de Gastón Castro, la víctima fatal, y de los hermanos imputados. Los medios también se hicieron cita para cubrir esta última jornada. Afuera, en los pasillos del edificio donde funciona el Tribunal, se había desplegado un fuerte operativo de seguridad. El objetivo era evitar disturbios entre ambas familias.


Pasaron 30 minutos y los magistrados Jorge Álvarez Morales, Rodolfo Bustamante y Luis Guillamondegui regresaron a la sala con un veredicto. Por unanimidad, Gabriel y Ángel Ponce fueron declarados culpables del delito por el que venían imputados, “homicidio preterintencional”. Gabriel fue condenado a tres años y Ángel, a dos años y 10 meses, en ambos casos, de cumplimiento efectivo, de acuerdo con lo solicitado por el representante del Ministerio Público Fiscal, Gustavo Bergesio.
Sin embargo, hubo disidencia en relación con la inmediatez del cumplimiento de la pena. En la instancia de alegatos, el fiscal Bergesio había pedido que la pena se cumpla de manera inmediata, pero el abogado defensor Fernando Contreras había solicitado una pena en suspenso o, en su defecto, que se haga efectiva una vez que el fallo quedara firme. Los jueces Bustamante y Guillamondegui, a los fines de asegurar el cumplimiento de la sanción impuesta, ordenaron que los hermanos Ponce sean trasladados inmediatamente al Servicio Penitenciario Provincial, en Miraflores,Capayán.


Álvarez Morales dispuso que los Ponce mantuvieran la libertad -con pautas de conducta- hasta tanto la sentencia quedara firme.


De esta manera, los jueces fallaron, en gran medida, con lo solicitado por el fiscal Bergesio. En su alegato, advirtió que la condena no es para lastimar ni para garantizar mayor seguridad con los delincuentes tras las rejas. “Es para resocializar”, advirtió. Por ello, en mayo, cuando los hermanos Ponce habían solicitado la suspensión del juicio a prueba, la ‘probation’, el fiscal se opuso. Consideró que se trataba de “una salida rápida, sin dejar una enseñanza a la sociedad y a los imputados. Puedo asegurar que aprendieron la lección. No se puede salir por la calle a detener personas”.

 

Polémica


En la madrugada del 18 de abril del año pasado, los hermanos Gabriel Ponce (20) y Ángel Ponce (25) estaban durmiendo en su casa del barrio San Jorge, en la zona sur de la ciudad. De golpe, se despertaron por los ladridos de los perros y el grito de "hijos de puta" de su hermana, quien miraba desde la ventana. Tres sujetos, entre ellos Gastón Gabriel Castro (19), habían intentado abrir los dos vehículos que estaban estacionados al frente de la casa ubicada en la esquina de calles Guillermo Correa y Dermidio Narváez. Los hermanos salieron a buscarlos en una motocicleta. Gabriel tenía un rifle de aire comprimido calibre 5.5. Al llegar a la esquina de Entre Ríos y Río El Tala localizaron a Castro, quien recibió un impacto de bala en la línea axilar anterior del lado derecho. Cayó al suelo y los hermanos lo cargaron y lo llevaron hasta el frente de su casa, en donde minutos después murió.
El hecho tomó revuelo mediático cuando el secretario de Seguridad, Marcos Denett, dijo que tal vez hubiera actuado del mismo modo que la familia Ponce, que mató a Gastón Castro luego que intentara robarles. Al mismo tiempo, aclaró que no pretendía fomentar la justicia por mano propia.
"Yo creo que hago lo mismo; tenemos el derecho a nuestra vida privada y a su vez el riesgo potencial que no sabés cuál es la intencionalidad del sujeto que entra”, señaló.


Sus dichos tuvieron un fuerte impacto social y, a los dos días, Denett ratificó sus dichos, pese al aluvión de críticas que se generaron desde diferentes sectores. A través de la red social Facebook, el funcionario defendió sus polémicas declaraciones.

 

Entre insultos y lágrimas, al Servicio Penitenciario

Media hora después de conocerse la sentencia y en el marco de un importante despliegue policial, comenzó el traslado de los Ponce. La familia Castro aguardaba pacientemente en la vereda.
Primero salieron los familiares de los condenados, el padre y una hermana, quien se mostró triste y con lágrimas; subieron a una combi de Infantería. Nadie pronunció una palabra. Todo era silencio; una tensa calma. Minutos después, se reforzó la seguridad. Era el turno de los hermanos Ponce. 
Una vez que se estacionó la combi del Servicio Penitenciario, fuertemente custodiados, salieron Ángel y Gabriel. En esos momentos, entre los pocos metros que separan el edificio del rodado, los familiares de Gastón Castro soltaron todo su dolor y bronca; expresaron su rabia; lloraron. Hubo insultos y agravios para los hermanos condenados y también para el padre y la hermana, que esperaban en otro vehículo. Fue un momento tenso pero no pasó a mayores.
Las combis comenzaron su marcha y a los pocos minutos, la familia Castro se desconcentró y abandonó la vereda del Tribunal. Cada cual tomó su rumbo. 

Violencia
En torno a la causa de los hermanos Ponce, se registraron hechos de violencia entre las dos familias y durante el debate esta situación se prolongó. De las cuatro audiencias, dos estuvieron marcadas por incidentes.
En la primera de ellas, entre los familiares de Castro que pasaban por la planta baja y los familiares de Ponce que estaban en el primer piso comenzó un enfrentamiento. Se habían arrojado algunos elementos que encontraron a mano –como una botella de plástico vacía- y expresado insultos. Dada la tensión y a fin de evitar mayor violencia, intervino personal policial de refuerzo. El Tribunal resolvió suspender la audiencia, que se reanudó al día siguiente.
Cuando finalizó la segunda jornada, cerca del mediodía, a la vuelta de esta Cámara, sobre calle Junín casi en la esquina de calle República, se produjo un nuevo enfrentamiento.

"El perdón no alcanza"

Luego de haberse conocido el veredicto, Rubén Castro, tío de Gastón –la víctima fatal- expresó su sentir en relación con el fallo. Manifestó que no estaba completamente conforme y aclaró que en un primer momento los hermanos Ponce estaban imputados por “homicidio simple”. “La pena pudo haber sido de más años. Estamos conformes; tienen que cumplir. Se hizo algo de justicia… no conformes con lo que realmente queríamos que sucediera, que recibieran más años. Se bajó la carátula en su momento; con eso no estamos conformes para nada. Ellos estuvieron en libertad. Diría que se hizo justicia pero no conforme”, explicó.
Sobre el pedido de disculpas de los hermanos Ponce, se mostró desconcertado; buscó palabras para expresarse. “Todavía seguimos muy dolidos con todo esto, ya pasaron más de dos años. Es una vida que se fue y que jamás va a volver. El perdón no alcanza. Es muy poco”, consideró.
También aseguró que no hubo cruces en la salida con la familia Ponce. Remarcó que los Castro siempre vinieron “pasivamente”. “Recibimos ataques por parte de ellos desde el primer día de debate. Mi hermano fue agredido con palos, piedras y golpes de puño”, indicó.

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