LOS CULPABLES DEBERÁN PAGAR UNA INDEMNIZACIÓN DE $350.000

Condena en suspenso por una golpiza a la salida de un boliche

Uno de los condenados deberá cumplir una pena de tres años de prisión; el otro, dos años y seis meses.
sábado, 25 de agosto de 2018 · 04:00

Apenas pasado el mediodía de ayer, los jueces de la Cámara Penal de Segunda Nominación dieron a conocer su veredicto por la golpiza que había recibido Carlos Gordillo el 17 de agosto de 2013. Por unanimidad, los magistrados Jorge Álvarez Morales, Rodolfo Bustamante y Luis Guillamondegui condenaron a Mauro Javier Ríos, por entonces sargento ayudante de la Policía de la Provincia, a la pena de tres años de prisión, y a Raúl Alejandro Páez, empleado de una empresa de seguridad privada, a dos años y seis meses, en ambos casos de cumplimiento condicional. Los hallaron culpables del delito de “lesiones graves.

También se dispuso que de manera conjunta, Ríos y Páez paguen en concepto de acción civil $60.000 por daño material, $15.000 por daño psicológico, $210.000 por daño moral y $50.000 por lucro cesante. La suma alcanza los $350.000. Además, se dispuso que el Estado provincial, como responsable solidario, deberá pagar $167.500. En detalle, $30.000 corresponden a daños materiales, $7.500 por daño psicológico, $105.000 por daño moral y $25.000 por lucro cesante.

“Dios ha hecho justicia. Tengo fe en Dios. Ya pasó todo lo malo. Los perdono, por eso estoy con Dios. Yo no hago justicia; Dios hace justicia”, expresó Gordillo, luego de escuchar el veredicto. Estaba emocionado por el fallo y en sus manos en todo momento sostuvo una Biblia.

El 17 de agosto de 2013, cerca de las 5.50, Gordillo se encontraba en inmediaciones de la esquina de República y Rivadavia, donde, por entonces, funcionaba el boliche Bigote. De repente y aparentemente sin motivo, fue abordado por Páez y Ríos, ambos empleados de seguridad del local bailable. Comenzaron a agredirlo y Gordillo trató de escapar con dirección hacia calle Esquiú. En la esquina del Convento San Francisco fue alcanzado y tanto Páez como Ríos tenían ‘bastones policiales’ (también conocidas como ‘cachiporras’). Entre los dos, le asestaron golpes en todo el cuerpo. Como consecuencia, Gordillo sufrió fractura de maxilar con desplazamiento de piezas dentarias, que le demandaron 60 días de curación e incapacidad. 

De acuerdo con el informe del médico Daniel Sebastián Vega, del Cuerpo Interdisciplinario Forense (CIF) del Poder Judicial, al momento de la revisión presentaba excoriación, edema e inflamación facial, acompañado por un fuerte dolor de mandíbula. Debió ser intervenido quirúrgicamente, con anestesia total para fijación intermaxilar con alambres, para el tratamiento provisorio de fractura bilateral compleja, con desplazamiento de cuerpo mandibular múltiple.

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