DECLARARON TODOS LOS TESTIGOS POR EL CASO “DE LOS PATOVICAS”

La pericia determinó que Gordillo fue golpeado en el piso

El médico que lo examinó tras la golpiza consideró que, por el quiebre de la mandíbula, lo patearon.
jueves, 16 de agosto de 2018 · 04:05

En la segunda audiencia por la golpiza a Carlos Gordillo en agosto de 2013 sobre calle Esquiú, en inmediaciones del local bailable Bigote, declaró el médico Daniel Sebastián Vega, perito del Cuerpo Interdisciplinario Forense (CIF) del Poder Judicial. Mauro Javier Ríos, por entonces sargento ayudante de la Policía de la Provincia, y Raúl Alejandro Páez, empleado de una empresa de seguridad privada, ocupan el banquillo de los acusados para responder por el delito de “lesiones graves”.

El médico había constatado los golpes de Gordillo. De acuerdo con el informe elaborado por Vega, al momento de la revisión presentaba excoriación, edema e inflamación facial, acompañado por un fuerte dolor de mandíbula. Debió ser intervenido quirúrgicamente, con anestesia total para fijación intermaxilar con alambres, para el tratamiento provisorio de fractura bilateral compleja, con desplazamiento de cuerpo mandibular múltiple. En el debate, Vega consideró que, de acuerdo con las heridas que Gordillo presentaba, fue golpeado salvajemente en el suelo. Explicó que el golpe de una cachiporra puede provocar sangrado, no así una fractura como la que él tuvo. Para Vega, el hombre fue golpeado –posiblemente pateado- mientras estaba en el piso. Solamente el contacto con algo ‘duro’ puede causar tales lesiones.

La golpiza se produjo el 17 de agosto de 2013, cerca de las 5.50. Gordillo se encontraba en inmediaciones de la esquina de República y Rivadavia, donde, por entonces, funcionaba el boliche Bigote. De repente y aparentemente sin motivo, fue abordado por Páez y Ríos, ambos empleados de seguridad del local bailable. Comenzaron a agredirlo y Gordillo trató de escapar con dirección hacia calle Esquiú. En la esquina del Convento San Francisco fue alzado y tanto Páez como Ríos tenían ‘bastones policiales’ (también conocidos como ‘cachiporras’). Entre los dos le asestaron golpes en todo el cuerpo. Como consecuencia de esto, Gordillo sufrió fractura de maxilar con desplazamiento de piezas dentarias, que le demandaron 60 días de curación e incapacidad. El testimonio de Vega resultó revelador.

Otros testigos

También se presentaron ante los jueces Jorge Álvarez Morales, Rodolfo Bustamante y Luis Guillamondegui otros testigos que recordaron lo que sucedió la madruga del 17 de agosto de 2013. Según contaron, Páez y Ríos estaban en el boliche como personal de seguridad.
Esa madrugada, una joven que había asistido al local bailable se desvaneció. Los testigos indicaron que Gordillo había cruzado desde un local de la calle Rivadavia, en la vereda de enfrente a Bigote. “La chica estaba desmayada y esperábamos la ambulancia”, relató. Gordillo se acercó para ver qué pasaba y por qué no venía la ambulancia. “Dijo (Gordillo) que esa chica era su sobrina pero no lo es. La vio que temblaba y que necesitaba ayuda. Era como si prestara ayuda”, comentó.

Una de las testigos reconoció a Páez y a Ríos como personal del boliche. Sin embargo, aseguró que no vio ningún incidente porque estaba con la joven desmayada, a la espera de la ambulancia.
El debate se desarrolla en la Cámara Penal de Segunda Nominación. Tras la declaración de los últimos testigos, se pasó a un cuarto intermedio para el martes, a las 9. Las partes formularán sus alegatos y posiblemente el Tribunal dé a conocer el veredicto. Páez cuenta con el patrocinio legal de Orlando del Señor Barrientos; Vera es la defensora penal de Ríos. El damnificado, Carlos Alberto Gordillo (49), cuenta con la presentación como querellante y actor civil de la abogada Verónica Tolosa. El Ministerio Público Fiscal es representado por el fiscal Gustavo Bergesio y en representación del Estado provincial, los abogados Juan Manuel Zavaleta y José Alejandro Acosta.

En la primera jornada de debate, Gordillo reconoció las agresiones e indicó que lo golpearon en la cabeza, cuando ya se encontraba por calle Esquiú, entre Sarmiento y República. Entres los testigos, Verónica Acosta, su pareja, remarcó que “no le dieron una cachetada. A él lo mataron; lo golpearon para matarlo. Le pisaron la cara. No podía hablar. ‘Está quebrado’, dijo un médico”, destacó.

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