El secretario de Seguridad, Marcos Denett, dejó sin efecto un polémico censo barrial que había sido puesto en práctica desde principios de este mes pero que recién ayer se hizo público y había desatado fuertes críticas entre los vecinos y en el arco político.
La controversial disposición habría sido idea desde la Unidad Regional N° 1 -que nuclea a todas las comisarías de la Capital, Valle Viejo y Fray Mamerto Esquiú-, pero cuya puesta en funcionamiento no habría sido desconocida por el jefe de Policía, Orlando Quevedo, y por Denett, quien ayer a la tarde, a través de su cuenta de Facebook, anunció la marcha atrás del "censo".
"Ante el anoticiamiento de que la Regional 1 habría dispuesto la realización de un “censo general” en el ámbito de esta Ciudad, se hace saber que la Secretaría de Seguridad ha dispuesto en forma INMEDIATA, dejar sin efecto la misma, como así también la destrucción de cualquier registro obtenido en base a dicha disposición”.
La planilla estaba circulando desde principios de este mes en todas las comisarías y solicitaba que se debía designar un oficial jefe y un suboficial para que realice el censo general. El plazo para la entrega de los informes se vencía el lunes 30.
Según los documentos a los que tuvo acceso El Ancasti los uniformados debían averiguar los nombres de los clubes, centros de salud, centros vecinales y escuelas. De los establecimientos se debía identificar a los alumnos que tuvieran "problemas de conducta".
En uno de los puntos que encendió la polémica, se solicitaba que se identifique a los titulares del centro vecinal y "si responden a algún partido político". También se pretendía conocer si había "líderes sociales (punteros políticos) y a qué partido político representan".
Las repercusiones de la medida no tardaron en aparecer. Desde el sector político hubo numerosas críticas. Una de ellas había sido lanzada por la diputada Marita Colombo, que había adelantado que solicitaría un pedido de informe".
"Mala interpretación"
Antes de que Denett dejara sin efecto la resolución, el comisario general Quevedo salió al cruce de las críticas y le manifestó a este diario que se trató de una mala interpretación.
"La idea era que cada comisario conozca en un ciento por ciento a su jurisdicción. Los punteros son los encargados de reunir a los vecinos y ellos tienen mayor conocimiento sobre la situación de la juventud. De acuerdo a eso nosotros hacemos las intervenciones en materia policial y de salud", explicó.
A contramano de la ley
El polémico "censo general" ideado desde la Policía iba en contramano a lo que rige la Ley de Inteligencia Nacional, que está vigente desde el 3 de diciembre de 2001.
En el artículo 4, 2) sostiene que ningún organismo de inteligencia" podrá obtener información, producir inteligencia o almacenar datos sobre personas, por el solo hecho de su raza, fe religiosa, acciones privadas, u opinión política, o de adhesión o pertenencia a organizaciones partidarias, sociales, sindicales, comunitarias, cooperativas, asistenciales, culturales o laborales, así como por la actividad lícita que desarrollen en cualquier esfera de acción".