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Reconoció su adicción y debe purgar una pena de cuatro años de prisión

Juez federal ordenó rehabilitación para una mujer condenada

Roxana Vanesa García fue condenada por “transporte de estupefacientes” en calidad de coautora.
19 de mayo de 2018 - 04:00 Por Redacción El Ancasti

El juez Adolfo Raúl Guzmán del Tribunal Oral Federal (TOF) condenó a Roxana Vanesa García a la pena de cuatro años de prisión por haber transportado 92 dosis de LSD en noviembre de 2016. De esta manera, sentó un importante precedente judicial. El juicio se desarrolló la semana pasada y esta semana el TOF dio a conocer los fundamentos de la condena.

García fue hallada culpable por el delito de “transporte de estupefacientes en calidad de coautora” y fue condenada a cuatro años de prisión, más el mínimo de la multa económica que se establece en estos casos ($250). Al mismo tiempo, el magistrado federal resolvió, atento a que la joven reconoció su problema de adicción a los estupefacientes, que realice un tratamiento de desintoxicación y rehabilitación dentro del Correccional de Mujeres, donde cumple su pena. 

“Quedó fehacientemente comprobado, no solo por los dichos de la propia acusada, sino también por la totalidad del material incriminante que transportó sustancias estupefacientes (LSD) en la cantidad de 92 celdas, desde la provincia de Córdoba hasta Catamarca, mediando el uso de una encomienda enviada para ser recibida a su nombre, en esta Capital”, se indicó en la fundamentación.

La acusada durante el debate negó que supiera de la existencia de las dosis de LSD que se encontraban dentro de la encomienda que le enviaron desde Córdoba, pero reconoció que tenía una buena relación con Mariano “Vitri” Ibáñez, su dealer. El juez federal explicó que el paquete fue despachado en Córdoba por una persona presuntamente llamada “Fabián García”, de acuerdo con el remitente, o Mariano Ibáñez, según dijo la imputada en el debate. La encomienda fue trasladada en micro y fue retirada por García, con ayuda de un ciudadano presuntamente llamado Mariano Ferreyra.

“También resulta no creíble el argumento de desconocer lo que se secuestró del interior de la encomienda (las dosis de LSD), toda vez que el contacto con Ibáñez, quien fuera incluso -conforme los dichos de la procesada- quien le envió al ciudadano Mariano Ferreyra para que la llevase a la agencia de transporte. Demuestra con ello la trama montada por la procesada para recibir el envío vía transporte de la encomienda que contenía LSD y que fuera recibida por ella misma”, se detalló.

Para Guzmán, se demostró a lo largo de la audiencia de debate que todo y cada uno de los ciudadanos antes referenciados sumado al actuar de la acusada cumplían un rol determinado en la logística de transportar droga sintética a la Capital de Catamarca. Por ello, bajo ningún pretexto la imputada no puede pretender ignorar el material estupefaciente que ella misma recibió como destinataria final del trasporte de la droga. “Ella misma reconoció el trato cercano que revestía con el ciudadano Mariano Ibáñez, persona ésta que habría realizado el envío de la droga”, señaló.

Confesión
Frente al juez federal Guzmán, Roxana García se reconoció como consumidora. Recordó que su familia era muy humilde y a los 15 años se propuso conocer a su mamá biológica. “Fue muy traumático porque recibí un rechazo. Fue una desilusión muy grande. Comenzó mi depresión a partir de ahí y la única salida que encontré fue ésa. Me alejé muchísimo de mi familia. Tuve relaciones caóticas. Mi última relación fue una de las más buenas. Mi ex pareja me contenía muchísimo y por él había podido dejar de consumir por seis meses”, recordó.
Esta relación terminó en octubre de 2016 y tuvo una fuerte recaída. La depresión y el consumo eran intensos. “No me puedo hacer cargo de algo que nunca vendí y nunca vendería. En mi estado depresivo sí fue una salida para mí pero me perjudiqué”, admitió.

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