jueves 25 de junio de 2026
Fue detenida el jueves

Con 18 años, lideraba una de las bandas narco más grandes de Rosario

Brisa Amaral fue testigo del homicidio de su novio y se hizo cargo de la banda de los Funes.

Por Redacción El Ancasti

De golpe Brisa Amaral se transforma en una jefa narco. Se endurece en pocas horas por necesidad. Tiene apenas 18 años y sobre sus espaldas carga con el recuerdo fresco del cuerpo de su novio, Jonathan Funes, acribillado a balazos el 5 de febrero pasado. Su amor expiró esa tarde de calor furioso en la ruta A012, a unos metros de la cárcel de Piñero, a 25 kilómetros de Rosario. Allí quedó retratada en esa escena dramática, en la que se observó a la chica junto al cadáver de su pareja, quebrada en llanto. Los sicarios que ejecutaron a Jonathan decidieron dejarla viva. Subestimaron su carácter. Unos días después a Brisa le dispararon desde un auto, cuando iba al velorio de su novio.
La joven fue la única testigo del atentado contra ese clan narco que se bate a sangre y fuego con los Caminos, con quienes disputan el territorio de la zona sur de Rosario, donde tenían la hegemonía Los Monos, para la venta de estupefacientes.

Pero Brisa no es una viuda paralizada por la angustia, por la pérdida. En ese instante, se transforma en la jefa de la banda por necesidad. Su novio fue asesinado y sus cuñados, Lautaro y Alan, están presos, aunque son quienes le dan órdenes desde la cárcel con sus teléfonos celulares. Desde su calabozo, Alan le recomienda el 25 de febrero que busque "el caño (pistola) con silenciador" y que le diga a Leo (uno de los sicarios) que "le dé a Iván, que se está pasando de listo". Después ella se encarga de buscar las ametralladoras, según las escuchas, "la metra" como le dicen en las conversaciones.

Brisa Amaral fue detenida el jueves, junto con otras diez personas, en un megaoperativo que ejecutó la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) en Rosario, donde se realizaron 40 allanamientos para golpear a la banda de los Funes, este clan narcocriminal que manejaba una red de 25 puntos de venta de estupefacientes con una violencia extrema en la disputa por el territorio contra el clan Caminos, que provocó un recrudecimiento de los asesinatos, con más de 70 muertes este año.

La causa contra el clan Funes se inició el 7 de noviembre de 2016, con la denuncia de un testigo de identidad reservada que advertía que ese grupo dominaba la venta de drogas en el barrio La Tablada, donde nunca mermaron los asesinatos. El denunciante contó en su declaración cómo se movían los engranajes de violencia en el barrio. Dijo que un policía le dijo: "Ahí vive Lautaro Funes, si querés te libero la zona y lo matás de un tiro".

De acuerdo con la investigación, que llevaron adelante los fiscales provincial Gisela Paolicelli y federal Claudio Kishimoto, esta banda narco está liderada por dos ramas. Por un lado, por los Funes, con Jorge y sus dos hijos Lautaro y Alan, quienes actualmente están presos en el penal de Piñero. Y por otro lado, por los Ungaro, un apellido pesado e histórico en La Tablada.

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