Este martes, en Tribunales Federales de Córdoba concluirá otro juicio al terrorismo de Estado en esa provincia y se conocerá la sentencia del juicio Menéndez IV, que surge de la acumulación de las causas “González Navarro y otros” y “Vergez Héctor Pedro y otros” por delitos cometidos contra 61 víctimas del terrorismo de Estado, de las cuales seis fueron asesinadas y una está desaparecida.
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Con Reynaga en el Tribunal, hoy dictarán sentencia por delitos de lesa humanidad
Lo histórico de este juicio está enmarcado en la causa Vergez que investiga los crímenes cometidos antes de 24 de marzo de 1976 por el Comando Libertadores de América. Es así que por primera vez se dictará sentencia sobre crímenes realizados antes de la dictadura, y denunciados durante más de cuatro décadas por organismos de derechos humanos, quienes históricamente insistieron en la existencia de un plan sistemático de tortura y exterminio llevado a cabo en Córdoba con antelación al
De esta manera, y tras cinco meses de audiencias donde dieron su testimonio casi la totalidad de las víctimas, el Tribunal Oral Federal en lo Criminal número 1 (TOF1) integrado por los jueces Julián Falcucci, Jaime Díaz Gavier, el catamarqueño Juan Carlos Reynaga y José Quiroga Uriburu, se pronunciará sobre los aberrantes hechos perpetrados entre febrero de 1975 y mayo de 1978 en los centros clandestinos de detención Campo de la Ribera y el D2, antes y durante el Golpe de 1976.
Se trata del octavo juicio por crímenes de lesa humanidad que se realiza en la provincia de Córdoba y que encuentra en el banquillo a 19 imputados, entre los que estaba como principal acusado Luciano Benjamín Menéndez, que murió el 27 de febrero pasado. Menéndez, como el jefe del Tercer Cuerpo de Ejército en Córdoba y otras diez provincias, amparó el accionar del Comando Libertadores de América, versión local de la Triple A, formada por militares, policías y civiles y comandada por el capitán Héctor Pedro Vergez, que sembró el terror en la Córdoba previo al 24 de marzo de 1976.
La escalada represiva que se vivió en los meses previos al golpe militar del 24 de marzo de 1976 tuvo su pico máximo la noche del 14 de agosto de 1975, cuando varios integrantes de la familia Pujadas fueron secuestrados en medio de la noche, fusilados y sus cuerpos, tras ser arrojados a un pozo, volados con explosivos.
El fiscal federal Maximiliano Hairabedian pidió 17 años de cárcel para Héctor Chilo y 12 para Ernesto Barreiro y Héctor Vergéz, entre otros. Los delitos investigados fueron “privación ilegítima de la libertad agravada, imposición de tormentos agravados, homicidio calificado en grado de tentativa, homicidio calificado, abuso deshonesto y violación agravada”.