La Jefatura de la Policía de la Provincia puso su granito de arena en la lucha contra la violencia de género: decidió pasar a disponibilidad a todos los efectivos que fueron imputados por este delito. Desde septiembre del año pasado hasta ahora, 10 uniformados recibieron esta sanción. La Dirección del Hogar Warmi, el refugio para mujeres víctimas de este delito, celebró la medida pero consideró que aún queda mucho camino por recorrer hasta poner fin a esta problemática social.
María Renee Carrizo es la flamante directora de Warmi –asumió el lunes último- con la clara visión de ayudar a las mujeres víctimas de violencia de género. En una charla con El Ancasti, consideró que en la sociedad hoy está el tema de la violencia y este fenómeno también ocurre en el interior de las fuerzas de seguridad. “No siempre se escucha en los medios de comunicación porque, quizá, la misma fuerza da esa información. Hay como una especie de hermetismo policial en las comisarías porque el agresor puede ser un efectivo policial. Es un punto interesante la violencia dentro de las fuerzas de seguridad para romper ese hermetismo”, comentó.
En este sentido, remarcó que el ciudadano mira al policía como un servidor que lo debe proteger y respetar. Cuando llegan estos casos de policías acusados de violencia, se encienden las alarmas, advirtió. “El comisario –Orlando Quevedo, jefe de la Policía de la Provincia- habló de la responsabilidad de la institución policial y cree que con estas medidas se debe sancionar. También trata de garantizar derechos que se están vulnerando. Las instituciones también deben hacerse cargo de esa responsabilidad. Son medidas de acción positivas”, expresó.
Con la idea de dar otro paso hacia adelante, Carrizo remarcó que la prevención debe ser el eje. Para la directora, se encuentran policías violentos porque la misma formación e institución en sí tienen una base machista. Según la funcionaria, es importante la capacitación y trabajar desde el ingreso del aspirante con el proceso de formación y con aquellos efectivos que hayan tenido algún hecho de violencia. “Sería positivo que se articule con otras ONG y organismos del Estado que abordan esta problemática. Algo está fallando porque son muchos los casos”, aclaró.
En relación con la articulación, señaló que éste debe ser un trabajo en red porque la violencia de género es un problema estructural en la sociedad. “Va a llevar mucho tiempo cambiar los paradigmas de la desigualdad entre hombres y mujeres. Tiene que ser un trabajo interdisciplinario, en red y articulado con el tercer sector y el mismo Estado. Desde Warmi, la idea es que en la protección de la mujer estén los mejores profesionales. La violencia de género no es cualquier delito sino que la mujer violentada necesita salir con un nuevo proyecto de vida. La única manera de tener una vida libre de violencia es si les podemos dar un proyecto de vida para que no se repita el círculo de la violencia”, contó.
Para alcanzar este objetivo, Carrizo insistió en el trabajo en red interinstitucional. “Como hay muchos casos de violencia dentro de la Policía, consideramos que las capacitaciones son necesarias con organismos del Estado y del tercer sector, que tratan la problemática”, destacó.



