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Fue condenado a cuatro años de prisión

La defensa de Ariza apeló la sentencia

28 de octubre de 2017 - 04:00 Por Redacción El Ancasti

El 29 de agosto pasado la Cámara Penal de Segunda Nominación condenó a Luis Ariza a la pena de cuatro años de prisión por haber golpeado a su ex pareja hasta bajarle los dientes y luego amenazarla de muerte. Hasta entonces, su abogado defensor era José Furque, pero una vez conocidos los fundamentos de la sentencia, los hijos del acusado decidieron cambiar de defensor. El cambio se habría debido a las circunstancias de público conocimiento: el alegato de la defensa de José Furque, para los hijos de Ariza, lo perjudicó y no lo ayudó en nada.


Fernando Contreras Del Pino asumió la defensa y casó la sentencia. El recurso fue remitido a la Corte de Justicia hace unas semanas.


A finales de agosto, en la instancia de alegatos, Furque había pedido la absolución para su cliente. A su criterio, se pretendía “utilizar al Poder Judicial para intentar lucrar”. Para el defensor, no está probado el daño y no se justifica el reclamo económico. “No existe el daño estético, salvo el del paso del tiempo. No hay deformación en el rostro. El reclamo no es serio”, sostuvo.


El 20 de diciembre de  2014, cerca de las 6 de la mañana, la ex pareja regresaba a su domicilio y Ariza la esperaba sentado en su automóvil. Luego se bajó para recriminarle, a viva voz, dónde había estado. Enfurecido, le dio un golpe de puño en la cara y otros golpes más. Un médico constató que la pérdida de piezas dentarias le produjo la deformación del rostro. Ese mismo día, pero a la siesta, en tono amenazante le vociferó “te voy a matar”. Ariza fue imputado y condenado por los delitos de “lesiones graves calificadas por haber mantenido una relación de pareja” y “amenazas”. Había llegado a debate en libertad pero, tras escuchar el veredicto, fue esposado y trasladado al Servicio Penitenciario de Miraflores, Capayán.


Para los jueces de esta Cámara, Luis Guillamondegui, Jorge Álvarez Morales y Rodolfo Bustamante, “la conducta perfeccionada por el procesado fue ejecutada con dolo directo. Lo llevaron a delinquir un patrón socio-cultural machista motivado por la idea de propiedad sobre la mujer y celos”.

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