Tras conocerse la elevación a juicio de la causa por apremios ilegales en contra de dos artesanas y que tiene como imputada a una oficial de la policía de la provincia, las víctimas se mostraron disconformes ya que, entre otros argumentos, sostenían que había más uniformados que participaron en el hecho.
El lunes se conoció que el fiscal de la causa, Mauricio Navarro Foressi, había dado por concluida la investigación y realizó el pedido de elevación a juicio de la causa que tiene como única imputada a la oficial Yasmín Moya, a quien se le endilga el delito de "severidades".
Las artesanas Pamela Romero y Fabiana Orellano, a través de un escrito manifestaron que su abogado, Sebastián Vergara, tomó conocimiento de la elevación a juicio "por el diario y no por notificación de ley como corresponde".
Contaron que tras ser arrestadas por "resistencia en la autoridad" en la comisaría Primera recién tres días después pudieron denunciar en la Unidad Judicial N° 1 y que lo tuvieron que hacer por escrito. "Se encontraban (y se encuentran aún) atravesadas por el trauma de la tortura y en ningún momento recibieron atención psicológica", sostuvieron.
A posteriori enumeraron situaciones ocurridas durante la investigación realizada por Navarro Foressi. Denunciaron que recién cuatro meses después de la denuncia se realizó el allanamiento en la comisaría para tratar de localizar la "picana eléctrica" con la que habrían torturado a Romero. "Por supuesto el allanamiento dio resultado negativo. La denunciada tuvo más que tiempo suficiente para deshacerse de los elementos inculpatorios".
Uno de los principales puntos atacados por la querella durante la instrucción fue que se había centrado la investigación en la figura de Moya y no en la de otros policías. Entre ellos, un oficial subinspector al que días después una de las víctimas lo vio en la calle y que no había estado en la rueda de reconocimiento. También se menciona a otros uniformados que estuvieron en el procedimiento.
"Nunca se investigaron las torturas por picana eléctrica", sostienen, pese a que desde el informe psicológico afirman "que el trauma evidenciado en las víctimas es compatible con el sufrimiento provocado por situaciones traumáticas como la tortura".