La justicia continúa la búsqueda del docente universitario acusado de abusar sexualmente de su hija. El sujeto, un ingeniero agrónomo, se fugó el 22 de enero de su casa de Santa Rosa, Valle Viejo, en donde permanecía bajo la modalidad de prisión domiciliaria. La hipótesis de los investigadores es que habría cruzado la frontera, por lo que se ordenó un pedido de captura internacional.
Según consta en la denuncia, el padre habría sido denunciado en dos oportunidades. La primera vez a finales de agosto de 2015. En aquel momento, la joven de 21 años habría relatado a la justicia que él la golpeó porque le habría molestado que ella se ponga de novia. La causa fue caratulada en aquel momento como "lesiones leves calificadas”, y siguió su curso.
Dos meses después, y alentada por su pareja, la joven volvió a la Justicia y denunció que su progenitor, además de golpearla, abusaba sexualmente de ella. Según se supo, los ultrajes habrían persistido en el tiempo desde que ella habría decidido convivir con él y no con su madre, cuando era apenas una adolescente. No obstante, los hechos no trascendieron porque para poder abusar de ella, el padre la habría amenazado de diferentes formas.
Esta denuncia fue investigada por el fiscal Luis Baracat, quien ordenó el protocolo de abuso. Si bien el ultraje no podría tenerse en cuenta porque la joven ya tiene una pareja, sí las pericias psicológicas y las marcas de lesiones que tendría producto de los golpes que recibía del hombre.
Cuando el acusado declaró, habría negado los hechos, pero fue imputado por el delito de "abuso sexual con acceso carnal reiterado agravado por el vínculo". Tras esto, se pidió su detención y luego se le confirmó la prisión preventiva. No obstante, y argumentando un problema cardíaco, habría obtenido el beneficio de prisión domiciliaria días después. Su fuga se conoció un día después de haberse producido. Fueron los efectivos de la Comisaría de Santa Rosa quienes estaban a cargo de custodiarlo los que denunciaron que el sujeto ya no estaba.