El incendio provocado ayer de un campo ubicado en adyacencias de la ruta provincial 33, en el departamento Valle Viejo, fue el corolario de una operación mafiosa que incluyó, además, la ocupación de tierras, la amenaza y la extorsión a sus dueños.
El incendio provocado ayer de un campo ubicado en adyacencias de la ruta provincial 33, en el departamento Valle Viejo, fue el corolario de una operación mafiosa que incluyó, además, la ocupación de tierras, la amenaza y la extorsión a sus dueños.
El siniestro fue rápidamente sofocado, pero lo que no parece extinguirse es el accionar de estas bandas delictivas que continúan asolando campos catamarqueños. La operación suele ser encabezada por ocupas, que en realidad son la carne de cañón de bandas organizadas para obtener lucros ilegales.
Las tomas de campos son perpetradas por bandas perfectamente organizadas para forzar a que los propietarios legales deban inmiscuirse en litigios interminables y obligarlos a un acuerdo extrajudicial. Lo más alarmantes es que de estas operaciones participarían estudios jurídicos e integrantes de la Justicia.
Los propietarios del campo incendiado ayer habían previamente recibido amenazas y extorsiones telefónicas, que fueron denunciadas ante autoridades judiciales, del mismo modo que el siniestro iniciado de manera intencional.