Se trata de Alberto Caccini, quien fue denunciado por otro empresario de apellido Cajal, por usurpación.
Cajal sería el propietario de un campo de 800 hectáreas, en la localidad de San Martín, departamento Capayán. Estos serían aptos para la cría de ganado.
Debido a la desobediencia judicial de Caccini, quien fue citado en dos oportunidades a presentarse ante la Justicia, el fiscal ordenó su inmediata detención.