Vanesa Orieta, la hermana de Luciano Arruga, el adolescente de 16 años que desapareció después de ser detenido en el destacamento policial de Lomas del Mirador, en Buenos Aires, y cuyo cuerpo fue hallado recién el año pasado - cinco años después -, enterrado como NN en el cementerio de Chacarita, vino a Catamarca para solidarizarse con los organizadores del Festival "Soy Humano”. La joven habló con El Ancasti. Relató su historia de lucha por contrarrestar la violencia policial e institucional en el país y aseguró que la policía tortura "porque existe un aparato judicial cómplice y gran responsabilidad del aparato político”.
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“Imputar el delito de tortura es un costo político muy alto”
La joven señaló que llegó a Catamarca invitada por los organizadores del Festival Soy Humano que se concretó el viernes por la tarde en La Alameda. "Quería apoyar a (las artesanas) Pamela y Fabiana quienes fueron cruelmente torturadas por la policía de acá”, explicó y continuó: "cuando comenzamos la lucha por mi hermano yo estaba muy sola. Recibí decenas de amenazas y, por esa razón, tuve que salir y visibilizar lo que sucedía porque necesitaba protegerme. Desde entonces, comencé a acompañar los diferentes casos que se dan en todo el país. El objetivo es tender lazos solidarios con todos los que se pueda”, destacó.
Sobre esto, señaló que su lucha le ayudó a poder llevar a juicio al teniente Diego Torales, uno de los policías que torturó a su hermano. "Le dieron 10 años de prisión por tortura en mayo de este año y con ese fallo sentamos jurisprudencia”.
Orieta se refirió a la forma de accionar ante casos de torturas. Según explicó, el mecanismo es denunciar a las víctimas por resistencia a la autoridad y si se conoce la tortura la justicia concluye imputando por los delitos de vejaciones o severidades. "Repudiamos completamente esas calificaciones. Si alguien es llevado a una comisaría, con la indefensión que eso implica, y es sometido al encierro, al bastardeo o verdugueo, porque las palabras también hieren y además es golpeado; eso es una tortura. Imagínate un adolescente. Lo que pasa por su cabeza en un momento así. Le quiebran la vida”, manifestó.
No obstante, opinó que el costo político para imputar el delito de tortura "es muy grande”. "Existe un aparato judicial cómplice que avala a los policías para sigan torturando. Pero también hay una responsabilidad política en todo esto y no se está haciendo nada. Es por esto que queremos visibilizar lo que ocurre. Todo tenemos que repudiar, la justicia no puede jugar con medias tintas que es lo significan las imputaciones por vejaciones porque damos la posibilidad de la tortura”, repitió.
También mencionó que existe una prensa cómplice. "Los medios muchas veces toman una sola campana. Recuerdo una vez, cuando el ex Ministro de Seguridad, Carlos Stornelli, me dijo en una conferencia de prensa que si había un solo policía corrupto en la fuerza sería desplazado. La prensa tomó esto pero nunca llamó a la familia y los policías que torturaron a mi hermano siguen trabajando. Muchas veces la tarea mediática es excelente para invisibilizar”, dijo.
Por último, la joven insistió en la importancia que tiene que la sociedad conozca la verdad de los casos "que no es la que da a conocer la justicia o el gobierno”. "En los últimos años hubo 5000 casos de gatillo fácil y actualmente hay 200 casos de desapariciones en democracia, donde la constante es que las familias son muy humildes y no tienen la posibilidad de pelear los casos en la justicia”.
Viajó ayer por la noche hacia Jujuy a acompañar a otra familia de escasos recursos que lucha por el esclarecimiento de la muerte de su hijo en manos de la policía.