Existe delito flagrante cuando el autor es sorprendido en el momento mismo de cometerlo. Para que exista flagrancia es necesaria "una evidencia sensorial, no bastando una presunción, por muy probable que se presente la comisión delictiva”, además que la palabra flagrante viene del latín flagrans/flagrantis, participio de presente del verbo flagrare, que significa arder o quemar, y se refiere a aquello que está ardiendo o resplandeciendo como fuego o llama, y en este sentido ha pasado a nuestros días, de modo que por delito flagrante hay que entender aquel que se está cometiendo de manera singularmente ostentosa o escandalosa.




