sábado 9 de mayo de 2026
Fue el pedido de Facundo Delgadino a su cuñado

“Tenemos que sacarlo como sea, tenés que salvarnos la vida”

Los cuatro testigos que declararon ayer complicaron a todos los imputados por el horrendo crimen. Hoy será el turno de los testigos de la defensa de Vera.

Por Redacción El Ancasti
El cuñado de los Delgadino, Denis Romero; la hermana del padre de Leandro, Claudia Centeno y dos "amigas” allegadas a los imputados, María Moya y Sonia Molina, declararon ayer en el marco del debate por el asesinato de Leandro Centeno y complicaron las coartadas de los cinco imputados por el crimen. Hoy continuarán los testigos propuestos por la defensa.

Los jueces de la Cámara en lo Criminal de Primera Nominación escucharon atentamente los relatos de los cuatro últimos testigos propuestos por el Ministerio Público fiscal, que cerraron con sus dichos el horrendo cuadro que enmarcó a Facundo, Diego y Domingo Delgadino y a Nelson Solórzano y a Rosa Vera como coautores del delito de "secuestro coactivo agravado por la muerte dolosa de la víctima".

El novio de la hermana de los Delgadino fue el primero en hablar. Si bien en su discurso ante los jueces el joven de 24 años "olvidó” relatar las partes que involucraban a Diego en el suceso, el fiscal Jorge Silva Molina le indicó la situación, por lo que el joven terminó ratificando lo declarado en la etapa de instrucción. Así se conoció que los mensajes de texto que recibió de la familia imputada, en donde le pedían que les preste el auto para sacar el cuerpo, provenían del celular de Diego, y que cuando habló con Facundo éste le dijo: "Está enterrado en la arena de mi casa. Necesitamos tu auto así vamos y sacamos el cuerpo. Tenemos que sacarlo como sea, tenés que salvarnos la vida”, una frase realizada completa en plural, involucrando directamente a los demás en el crimen.
Por su parte, Claudia Centeno, hermana del padre de Leandro, involucró en su relato tanto a Solórzano como a Vera, además de los hermanos Delgadino y al padre de éstos.
 
La mujer explicó que en dos oportunidades fueron a buscar la supuesta moto robada a su casa y que Vera le dijo que su sobrino estaba "enfierrado” en su casa. Sospechando lo peor, la mujer habría ido con policías hasta la casa de los Delgadino el lunes previo al hallazgo del cuerpo del adolescente. Ahí, Domingo le habría permitido ingresar a su casa y recorrerla, pero fue echada por Facundo, quien tras apuntarle con un arma de fuego le dijo que si no se iba, iba a "ser boleta”, mientras ella solo le pidió que le entregue a su sobrino, sospechando ya que podría haber sucedido lo peor.
Delgadino (padre) también le habría dicho que se retire, y cuando salió le dijo a sus hijos que se queden adentro que él se arreglaba con "la yuta”. En tanto, la mujer le pidió a la policía que ingrese, pero ellos solo se habrían limitado a pedirle que haga la denuncia por la desaparición de su sobrino.

Otros testimonios
Daiana Moya, una amiga de Vera, también habría participado de la secuencia en donde Leandro fue increpado y golpeado en la casa de la joven, ubicada en el barrio San Antonio Sur. Ahí, ella habría visto tanto a Solórzano como a los tres familiares Delgadino. Moya habría realizado un relato que habría discrepado con el de su amiga, aunque corroboró que lo que "Rosita” pedía era que todos se fueran de su casa. Asimismo, aseguró que el joven fue cortado en el rostro por Diego y que Solórzano lo golpeó con un casco en la cabeza.  No obstante la violencia relatada, y que en algún momento de su testimonio señaló que Facundo y Diego lo cuidaban a Leandro "para que no se escape”, la joven aseguró a los jueces que en ese contexto Leandro habría sido libre de irse en cualquier momento, pero que se quedaba por propia voluntad. 

La última en declarar fue Sonia Molina. La joven habría sido sindicada, según los relatos de Moya y de la propia Vera, por el mismo Leandro como quien habría guardado la moto que supuestamente robó a los Delgadino. Molina aseguró que ella nunca supo por qué Leandro la sindicó. Asimismo, admitió que golpeó al joven pese a que lo había visto reducido por los demás hombres que estaban en la casa de Vera, al parecer molesta por lo que le decía. 

La joven confirmó además que Leandro tenía un corte  en el rostro y que ella se fue del lugar porque no quería tener ningún tipo de problema.

Aunque con imprecisiones, los testimonios de los cuatro jóvenes que declararon ayer le dieron un poco más de forma a la cruel historia. Hasta el momento, el relato de confesión de Facundo habría quedado completamente desestimado ya que las pruebas testimoniales no solo lo ubican en otros lugares y posición sino que, más allá de quién le puso el cable al cuello a la víctima, lo suman como un partícipe más de un crimen que no habría podido cometer sin la colaboración de más personas.

El debate pasó a un cuarto intermedio para hoy, cuando podrán escucharse los testimonios de siete personas solicitadas por la defensa de Rosa Vera.
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