viernes 3 de abril de 2026

Violencia social: ¿Justicia por mano propia o delito?





Los casos se multiplicaron por todo el país. Los de mayor repercusión se registraron en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en General Roca (Río Negro), en la Ciudad de Córdoba, y en Rosario (Santa Fe). En la urbe santafesina ocurrió, a fines de marzo, el peor de los desenlaces: un joven fue muerto a golpes por un grupo de vecinos tras arrebatarle la cartera a una mujer. Se llamaba David Moreira, de sólo 18 años de edad.



En Catamarca se repitieron también los lamentables episodios. Recientemente, la madrugada del viernes 11 de abril, Guillermo Enrique Arias (20) fue hallado muerto de un disparo en la cabeza tras cometer un robo en una verdulería, en el barrio Villa Eumelia.



Raúl Fernando Varela (36), propietario del comercio, lo habría ultimado. Hoy por hoy, debe enfrentar dos imputaciones; una, por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Y, la segunda, por privación ilegítima de la libertad agravada; a raíz de haber retenido y amenazado con un arma de fuego a Jonathan Brizuela, quien junto al fallecido y a otra persona más había participado del robo.



Tiempo antes, el jueves 3 de abril, en la localidad de Santa Rosa (Valle Viejo), un grupo de vecinos golpeó hasta dejar inconsciente a un muchacho de 18 años, de apellido Castro, tras intentar arrebatar la cartera a una mujer. Mientras que días después, el 11 de abril, fecha de la muerte de Guillermo Arias, dos ladrones se salvaron de ser ‘linchados’ porque una vecina se opuso.



El pasado jueves 17, otro delincuente ingresó a robar en una casa de la zona sur de la ciudad, fue sorprendido in fraganti por el propietario y apaleado por los vecinos.



Si bien lo expuesto en párrafos anteriores no pretende ser un detalle exhaustivo de todos los episodios de ‘justicia por mano propia’ ocurridos en nuestra provincia, no se puede dejar de reconocer que este tipo de incidentes se vienen repitiendo cada vez con mayor insistencia, en los últimos tiempos.



Fue justamente por el aumento de esos casos de ‘linchamientos’ a lo largo del país que diferentes actores de distintos ámbitos (políticos judiciales y religiosos) manifestaron sus posturas; algunas de ellas, fueron cuestionadas.



Uno de los primeros en expresarse sobre los episodios de agresión fue el diputado nacional y líder opositor del Frente Renovador, Sergio Massa, quien sostuvo: Los vecinos lo hacen porque hay un Estado ausente (…) Y la sociedad no quiere convivir con la impunidad.



Massa dijo que los ‘linchamientos’ tienen que ver con los mensajes que se dan desde el Estado; por lo que afirmó que el mensaje debe ser: el que las hace las paga. Y no que da todo lo mismo.



La gente necesita al Gobierno garantizando el Estado de Derecho y un sistema de sanciones que repriman las conductas al margen de la ley, reclamó el diputado opositor. Pero dejó en claro su rechazo a los actos violentos.



Similar postura tomó el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, dado a que también intentó brindar una explicación a las agresiones por parte de los civiles. La Argentina se está yendo de la madre por la inseguridad, de falta de respeto, de que prevalece la ley del más fuerte, advirtió.



Según Macri, los casos de ataques de vecinos enfervorizados a ladrones se explica por la desesperación, porque la ciudadanía entra en esta locura, porque no hay respuesta de las autoridades; la desesperación es mala consejera. Con estos hechos se muestra que hay un retroceso como sociedad, indicó el jefe de Gobierno porteño. También alertó sobre la inacción de la Justicia.



Por su parte, la presidente Cristina Kirchner, de manera indirecta se refirió a la controversia generada por los linchamientos y sostuvo durante el acto por Malvinas: La venganza es la pre historia, el Estado de no Derecho. Esperar justicia durante 30 años (por las madres y abuelas de Plaza de Mayo), sin recurrir a ningún otro método ni ningún gesto de violencia a los que les habían arrebatado a los hijos (…) Gesto Maravilloso de rechazo a la violencia, a la venganza, ejemplificó.



Mientras que por su cuenta de la red social Twitter insistió: No hay mejor antídoto contra la violencia que lograr que mucha gente se sienta incluida.



En tanto, Elena Highton de Nolasco, la vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia, descartó que la violencia ciudadana sea fruto de falta de Justicia. Y dejó en claro que los linchamientos son homicidios. No hay proporción entre el robo o el hurto de una cartera y un homicidio violento, sangriento y en masa.



La gente está violenta y se suma a otros. Hubo casos en que la Policía tenía agarrado al ladrón y la gente se lo quería arrebatar para pegarle. Yo no sé por qué se está alentando esto como si fuera algo bueno, insistió.



Igual análisis realizó el juez Raúl Zafaroni: No son enjuiciamientos. Son homicidio calificados por alevosía y ensañamiento.



Reflexión de la Iglesia



También desde la Comisión Episcopal de Pastoral Social rechazaron la modalidad de los ‘linchamientos’. En un Estado de Derecho el camino a transitar es el acudir a las instituciones que corresponde. Si es por mano propio no es justicia, debemos ser claros, insistió Monseñor Jorge Lozano.



El prelado criticó que en estos casos los vecinos actúen como ‘patota’: Al estar en grupo se potencia la bronca y todos aportan más violencia en lugar de poner racionalidad (…) Se refugian en lo grupal para sacar lo peor de cada uno. E instó a los ciudadanos a acudir a las autoridades correspondientes.



También recordó que todos somos responsables de esta situación aunque en grados distintos y que los pobres también son víctimas de violencia: Que haya gente viviendo en las calles es violencia, niños desnutridos es violencia, niños limpiando vidrios en los semáforos es violencia, dificultades de la salud es violencia.



María Cristina Leiva



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