En la sala de debates de la Cámara en lo Criminal de Tercera Nominación comenzó a juzgarse ayer a José Santos Armas, un joven de 25 años que el 28 de febrero del año pasado atacó a balazos a su ex pareja, quien llevaba a su pequeña hija en brazos, a un amigo de ésta y a los familiares de la mujer. Ayer declararon las víctimas y ratificaron la violencia vivida. Hoy podría conocerse la sentencia.
Frente a los jueces, Armas se negó a hablar, pero lo sucedido se desprendió del relato pormenorizado de los hechos que hicieron las víctimas y algunos testigos ocasionales que la noche del hecho estaban en cercanías de avenida México y ex Pista, en el barrio Altos de Choya, escenario del incidente.
Tatiana Zalazar (24), ex mujer del acusado, fue la primera en hablar. Según explicó, todo habría iniciado alrededor de las 19 cuando ella, junto a su amigo Johnatan Quinteros y su pequeña hija, se decidían a volver a su casa luego de pasar una tarde en el Parque de los Niños. Ahí ya habrían visto a Armas, quien comenzó a seguir el colectivo donde se subieron para llegar a la Terminal. Cuando llegaron al primer destino y se disponían a caminar hasta la parada del 106, el acusado se habría acercado y le habría gritado: "Te voy a matar de un tiro en la cabeza y te voy a juntar los sesos con cucharita”, mostrando desde entonces que había premeditado la situación que después desataría.
Posteriormente, ella se subió al colectivo. Cuando llegó a su barrio, mientras caminaba por avenida México, Armas llegó en la moto y sosteniendo un revólver frente a todos le disparó acertándole en uno de los brazos donde ella llevaba a la pequeña. Quinteros, quien iba con ella le habría gritado que pare, pero como respuesta recibió dos disparos en el pecho y uno en la garganta.
Fue Quinteros quien les relató a las partes la secuencia que lo involucraba. Según dijo, los disparos le impactaron pero él igualmente llegó hasta donde estaba Armas para evitar que continúe disparando. En medio de un forcejeo que se entabló, Armas volvió a gatillar impactando el proyectil, esta vez, a la altura de la garganta. Las tres balas no habrían podido ser extirpadas nunca, según Quinteros, "porque los médicos lo consideraron riesgoso”.
Tanto el hermano como el padrastro de la mujer contaron que Armas, tras dejar en el camino a Quinteros, siguió a la mujer hasta su casa y cuando ellos salieron para recibirla también les disparó. Una bala impactó en la pared de la vivienda y la otra no salió, señal de que se había quedado sin balas.
Fue el hermano quien aprovechó para intentar atraparlo. Así, corrió tras él y logró reducirlo junto a otros vecinos, quienes asustados y enojados porque Armas puso a todos en peligro, lo lincharon. El debate pasó a un cuarto intermedio para hoy, cuando se conocerán los alegatos y posterior sentencia.