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Femicidio en Catamarca: la crueldad en su máxima expresión

Ya hace más de una década, Catamarca fue mencionada en un informe de las Naciones Unidas sobre la crueldad de los crímenes contra mujeres. Desde entonces, los femicidios no sólo incrementaron su frecuencia, sino que se han perpetrado con una saña y una crueldad sin antecedentes en la provincia.
6 de mayo de 2013 - 00:00
Hace más de 10 años, el nombre de Catamarca apareció en un informe sobre Brutalidad de Género elaborado por la UNIFEM, que es la entidad de las Naciones Unidas para la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres. Se mencionaba a nuestra provincia, casi poniéndola a la altura de territorios paradigmáticos por la crueldad y violencia hacia las mujeres, como Ciudad Juárez (México) y Guatemala.



Probablemente haya influido en esa determinación el asesinato de María Soledad, caso que tomó, por sus evidentes connotaciones políticas, trascendencia internacional, y algunos otros, como el perpetrado contra Mónica Coronel en 1996. Sin embargo, desde la aparición de aquel informe hasta la fecha no sólo han continuado los crímenes feroces contra las mujeres, sino que se han incrementado en número. En lo que va de 2013, por ejemplo, se han consumados tres crímenes de estas características: los de María Eugenia Rojas, Rita Valdez y Susana Aguilar.



A los fines del presente informe utilizamos el término femicidio, con la aclaración de que no todos los asesinatos de mujeres pueden encuadrarse en esta tipificación legal, recientemente incorporada en la Argentina al Código Penal. No obstante, la casi totalidad de los que serán mencionados pueden considerarse de esa manera.



El artículo 80 del Código Penal establece expresamente prisión perpetua al hombre que matare a una mujer o a una persona que se autoperciba con identidad de género femenino y mediare violencia de género. Además, el inciso 1 determina que tendrá pena de reclusión perpetua o prisión perpetua (...) el que matare a su ascendiente, descendiente, cónyuge, ex cónyuge, o a la persona con quien mantiene o ha mantenido una relación de pareja, mediare o no convivencia. Se define al femicidio como un crimen hacia una mujer cuando el hecho sea perpetrado por un hombre y mediare violencia de género e incluye como causales placer, codicia, odio racial, religioso, de género o a la orientación sexual, identidad de género o su expresión.



En las últimas dos décadas se han perpetrado numerosos crímenes contra mujeres, la mayoría de ellos esclarecidos y algunos todavía impunes. A continuación los que han tenido mayor relevancia, sobre todo desde la publicación de aquel informe hasta la fecha:



María Soledad Morales





El lunes 10 de septiembre de 1990, en la zona de Parque Daza el cuerpo de María Soledad Morales fue encontrado por unos operarios de Vialidad Nacional. Había sido salvajemente violada, le habían arrancado el cuero cabelludo, quemado con cigarrillos, cortado las orejas, vaciado un ojo, roto la quijada a golpes, desfigurado la cara y aplastado el cráneo. Se supo más tarde, que murió de un paro cardíaco por una dosis letal de cocaína. Fue reconocida por su padre por una pequeña cicatriz en una de sus muñecas.



Guillermo Luque fue condenado a 21 años de prisión por el asesinato y violación de María Soledad Morales, en tanto que Luis Tula fue condenado a 9 años de prisión como partícipe secundario del delito de violación. El tribunal que los condenó ordenó investigar el encubrimiento policial y político del crimen, pero esto nunca se hizo.



Mónica Coronel





Mónica Beatriz Coronel de Pacheco fue asesinada brutalmente por Gerónimo Melitón El Indio Bulacios en febrero de 1996. Según la investigación, el crimen de Mónica Coronel se produjo entre el 27 y el 31 de enero de 1996 en la casa del hermano de Bulacios en el barrio Eva Perón, en donde la mató a golpes para posteriormente deshacerse del cuerpo arrojándolo en el canal a la altura del Cementerio Municipal.



El día 24 de febrero se encontraron partes del cuerpo de Coronel y dos días después en un sifón construido a la vera del río Ongolí, se encuentra el resto del cadáver en un avanzado estado de descomposición.



En mayo de 1998, El Indio fue condenado en fallo dividido por el Tribunal de la Cámara Penal N° 1 a la pena de 24 años.



El 22 de marzo del 2000, Bulacios fue ultimado por la Policía luego de haberse escapado de la cárcel en octubre del año anterior.



María Belén Galetto





El 9 de febrero de 1998, Pablo Angelina ultimó a balazos a María Belén Galetto, con quien estaba casado aunque separado de hecho. En horas de la madrugada, aguardó por ella en la puerta de su casa y al verla llegar, le efectuó ocho disparos con un revólver calibre 22 que terminaron con su vida en el instante.



En diciembre de 2000, Angelina fue condenado a 18 años de prisión.



Griselda Verónica Vergara





Griselda Verónica Vergara, una enfermera que tenía 28 años y varios hijos, fue asesinada presuntamente el 6 de agosto de 2005. Habría muerto por asfixia por sofocación o bien la de un reflejo vagal producido por compresión en el cuello que afectó el nervio parasimpático.



Su cuerpo fue hallado semienterrado en una zona rural, en Agua Colorada, departamento Fray Mamerto Esquiú. Su identificación demandó varios días, porque no existía en ninguna comisaría denuncia por su desaparición o pedido de paradero.



El Tribunal de la Cámara Penal de Primera Nominación condenó en este caso a su concubino, José del Valle Pérez, a cumplir la pena de 18 años de prisión tras ser declarado culpable del delito de homicidio simple.



María Romina Farías





El 31 de enero de 2006, dos niñas que iban a pie por una zona descampada cercana a la avenida Juan Chelemín -prolongación este de Güemes-, se toparon con el cuerpo sin vida de una chica que estaba entre los matorrales.



Asustadas, raudamente fueron hasta sus domicilios y dieron aviso a un mayor, quien posteriormente se dirigió al lugar del macabro hallazgo para luego comunicarse con la policía.



El cadáver localizado era de María Romina Farías Molina, una adolescente de 13 años. La menor estaba con una remera puesta y con el pantalón y la ropa interior bajados hasta las rodillas.



La autopsia determinó que el fallecimiento había sido provocado por asfixia y sobre el cuerpo de la menor se encontraron manchas de semen, que fueron enviadas a Córdoba para ser analizadas y determinar el patrón genético del asesino.



Hasta hoy el caso sigue impune.



Rocío Ubilla





Su cuerpo sin vida fue hallado el 30 de octubre de 2006. Seis días antes su madre había realizado una exposición por la presunta desaparición de la menor. Su cuerpo mutilado por las alimañas fue encontrado en un descampado ubicado a poco más de 1.500 metros de su casa, en el extremo sur de la ciudad. La autopsia reveló que la adolescente había muerto el mismo día de su desaparición, que tenía rastros de golpes en la cara y el cuerpo, y que posiblemente había sido ultimada con un arma punzocortante, al parecer un destornillador.



Por el crimen fue condenado a prisión perpetua el ex policía Manuel Oscar Páez.



Mónica Acosta





Gloria Mónica Acosta, de 39 años, fue asesinada el viernes 22 de enero de 2010 después de las 8.30, cuando caminaba hacia la zona de la Gruta de la Virgen del Valle. Fue estrangulada y luego rematada al ser golpeada con piedras de tamaño mediano, produciéndole fractura de base de cráneo y del macizo facial, agresiones producidas porque la mujer se resistió a un ataque sexual.



Por el crimen fue condenado a prisión perpetua Julio Alberto Lucero.



Sara Stec





Sara Stec, de 47 años, fue asesinada por su pareja, José Aráoz, el 26 de marzo de 2010. El hecho de sangre se produjo alrededor de las 2.30 en un pasaje sin nombre situado entre calles gobernador Ferrari y Adolfo Castellanos, a escasos metros de la plaza España, en el barrio La Viñita, y a escasos metros también de la casa de Aráoz.



Dentro del automóvil que conducía Aráoz, la pareja aparentemente comenzó una violenta discusión por motivos que no pudieron ser aclarados. En un momento dado, el hombre tomó una maza que tenía dentro del vehículo y comenzó agredir a la mujer, golpeándola en forma repetida en el rostro y la cabeza, lo cual le provocó la muerte en forma prácticamente instantánea.



Aráoz se bajó del vehículo e ingresó a su taller de herrería, donde ingirió una considerable cantidad de ácido, con la clara determinación de quitarse la vida. Antes de quedar inconsciente por la acción del líquido corrosivo, Aráoz tuvo tiempo de tomar un teléfono celular, llamar a la policía y contar lo que había ocurrido. El homicida murió pocos días después.



Alejandra Argüello





En julio de 2010, en El Cerrito, departamento La Paz, Alejandra Argüello, de 32 años, fue ejecutada fríamente a balazos por Víctor Hugo Rosón, quien previamente había matado a la pareja de Argüello, José Brizuela. Horas después, Rosón se quitó la vida. Rosón había mantenido una relación sentimental con la víctima.



Valeria Isabel Córdoba





El 16 de enero de 2011, Valeria Córdoba, de 29 años, fue asesinada en la localidad de Icaño por su ex pareja, Claudio Martín Ramos, que luego se suicidó. Todo comenzó en un horario comprendido entre las 2.30 y las 3.30 en un domicilio del barrio 48 viviendas, en donde Córdoba se encontraba en el baño duchándose. La joven estaba de paso en la casa de sus padres, ubicada al lado de la de sus ex suegros y en donde residía Ramos.



El hombre se subió al techo con su escopeta calibre 16 y a través de una claraboya le disparó en la cabeza a su ex mujer, que murió en el acto. Segundos después, llevó el arma a su boca y se disparo para terminar con su vida.



Tras los estruendos, la madre de Valeria fue hacia al baño y se encontró con el lamentable cuadro.



Nélida Cejas





El cadáver de Nélida Cejas fue hallado por la policía el 25 de febrero de 2012 en el paraje denominado El Churqui, en el departamento Santa Rosa. La mujer estaba enterrada, envuelta en una bolsa de nylon. La autopsia determinó que el deceso de Cejas fue producto de un fuerte golpe en la nuca y que tenía varios días de fallecida.



Por el crimen de Cejas fue condenado Ramón Colombres, de 77 años, su ex pareja.



María Eugenia Rojas





María Eugenia Rojas fue encontrada sin vida el miércoles 29 de enero de 2013 a las 22 por personal de la División Bomberos, que había sido convocado para sofocar un principio de incendio. El hecho había ocurrido en un departamento donde habitaba la psicóloga, de 31 años.



Tras sofocar las llamas que se habían desatado sobre un colchón y unas prendas de vestir, el personal que trabajaba encontró el cuerpo de la joven que tenía incrustado un cuchillo en la zona izquierda, debajo de la axila.



Al realizarse la autopsia los peritos advirtieron el cuchillo cebollero incrustado en el costado izquierdo, a unos diez centímetros de la axila y que llegó hasta la zona de la clavícula. Ese puntazo y otro asestado previamente, más arriba del tórax que le seccionó la tráquea, fueron los que provocaron el deceso de Eugenia Rojas.



Por el hecho estuvo detenido durante casi dos meses Mauro Orce, hasta que confesó ser el autor del asesinato Damián Cano.



Rita Valdez





El cuerpo de Rita Valdez fue hallado descuartizado el 6 de marzo de 2013 a la tarde en el dique El Jumeal. Primero se encontraron los muslos y partes de un brazo, y al día siguiente otro brazo seccionado y trozos de una pierna. Posteriormente, los buzos policiales que trabajaban en la búsqueda encontraron la cabeza y otras partes del cuerpo que serían del brazo derecho.



Al establecerse la identidad de la víctima, la pesquisa se orientó a su entorno y fue así que la policía llegó a Andrés Quiroga, alias el Negro la Carpa, con quien la víctima mantenía una tormentosa relación sentimental desde hace varios años y con quien tenía una hija de un año y medio. Quiroga es el único detenido en esta causa.



Susana Aguilar





Susana Aguilar fue encontrada sin vida en su departamento, donde el asesino había provocado un incendio, en la madrugada del 31 de marzo de este año.



La autopsia determinó que el cuerpo de la víctima recibió 82 puñaladas.



Damián Bebe Cano, quien había mantenido una relación sentimental con una de las hijas de Aguilar, confesó el crimen. Al día siguiente se declaró culpable también del asesinato de María Eugenia Rojas.











Texto: Marcelo Gallo



Colaboración. Carlos López Véliz y Pablo Vera



Archivo: diario El Ancasti





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