Claudio Guillermo Sosa, un joven que es juzgado por dos robos en locales del casco céntrico, se negó a prestar declaración ante el tribunal de la Cámara Penal Nº 1. En uno de lo hechos, logró apoderarse de al menos 15 teléfonos celulares y fue implicado a raíz de una huella digital que se halló en lugar del hecho.
A las 3.45 de la madrugada del 4 de agosto de 2006, Sosa, junto a otros delincuentes que no fueron identificados, rompió la vidriera de un local en calle San Martín 779 y se llevó 15 teléfonos celulares de marcas Motorolla, LG, Sony Ericsson y Blackberry, que de todas formas eran inútiles porque no tenían sus baterías.
Los peritos hallaron en la vidriera rota una huella dactilar, la que pudieron comparar con la del imputado cuando fue aprehendido semanas más tarde. Fue el 27 de noviembre siguiente, justo después de romper la vidriera del local de implementos deportivos Primer Set de calle Sarmiento 720 para apoderarse de 30 pesos del interior de la caja registradora. Luego de una breve persecución, policías lo redujeron en la plaza 25 de Mayo.
Ayer, tras manifestar su voluntad de no declarar, se leyeron las actas de la investigación en las que también se mantuvo en silencio. Hoy comenzarán a desfilar los primeros testigos.