Vinculan al padre de Mariano Martínez con venta de efedrina
Un cirujano plástico que declaró en la causa dijo que el padre del actor se reunió con las víctimas y un mexicano el 15 de julio pasado. Sostienen que proveyó la efedrina que luego Forza, Ferrón y Bina vendieron a los mexicanos.
BUENOS AIRES - La investigación iniciada por el triple crimen de los empresarios Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina sumó ayer un nuevo capítulo, cuando un testigo vinculó a Ricky Martínez, padre del actor Mariano Martínez, como el proveedor de efedrina que las víctimas iban a vender a los narcos mexicanos.
Según informaron ayer algunos medios nacionales, Gustavo Alfredo Ricchiuto es el testigo que aportó el nuevo dato en la causa. Se trata de un cirujano plástico que tenía estrechos vínculos con José Luis Salerno, dueño de una farmacia y socio de Damián Ferrón.
El testigo le dijo a la fiscal Ana María Yacobucci, que Forza estaba por venderle efedrina a los mexicanos que se la proveía Riky Martínez, el padre del actor que protagonizó varias tiras televisivas producidas por Pol-K, entre ellas Son de Fierro.
El diario Crítica de la Argentina informó ayer que el padre del actor sería un intermediario en la venta de medicamentos y que fue uno de los mayores proveedores del Ministerio de Salud durante el gobierno de Fernando de La Rúa.
A mediados de agosto pasado Ferrón, Forza y Bina fueron asesinados brutalmente a balazos y sus cuerpos sin vida se encontraron en un descampado de General Rodríguez, en la provincia de Buenos Aires. Aunque no hay detenidos por el caso, la investigación alienta las sospechas de que se trató de un ajuste de cuentas porque los jóvenes empresarios se habían vinculado con narcotraficantes mexicanos que utilizaban la efedrina como un precursor para la fabricación de las llamadas drogas de diseño.Revelación
Crítica sostiene que Ricchiuto reveló a la fiscal en la causa que está a cargo del juez Faggionato Márquez que supo por Salerno que el 25 de julio pasado Martínez se reunió en un bar de Pilar con Ferrón, Forza, Bina y un mexicano recién llegado de su país de nombre Rodrigo, con intenciones de comercializar efedrina.
Los investigadores sospechan que el tal Rodrigo sería Rodrigo Rodríguez, un mexicano que tenía pensado armar un laboratorio similar al que fue desmantelado por la policía en Ingeniero Maschwithz.
Uno de los primeros misterios del todavía irresoluto crimen es el vínculo que existía entre las víctimas, ya que sus familiares aseguraban que ninguno de ellos se conocía.
La investigación permitió acreditar que Damián Ferrón, uno de los jóvenes ejecutados, fue el nexo entre las otras dos víctimas. Noticias Argentinas indicó que Bina hacía las veces de custodio de Ferrón, el empresario al que se dirigen las miradas por sus presuntos vínculos con el narcotráfico.
Las fuentes indicaron que Ferrón y Bina se conocieron siendo adolescentes en el barrio Piedra Buena, de Villa Lugano. Luego de años sin verse ambos volvieron a encontrarse en un gimnasio y comenzaron a frecuentarse otra vez.