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El beso de la mujer araña

Sobre el deseo y la asíntota política

Pía Cabral

20 de agosto de 2026 - 11:26

Diego Santilli y Luis Caputo llegaron en avión a Catamarca. Esa suerte no tuvo el gobernador de Santiago del Estero, Elías Suárez, que tuvo que transitar la Cuesta del Totoral a medio andar, para llegar sano y salvo al anuncio del acueducto de Albigasta, invitado por Raúl Jalil.

Un sincericidio en La Pampa del nuevo vocero del Gobierno, Adrián Ravier, puso en escena la apropiación por parte del Estado nacional de los fondos destinados al mantenimiento de las rutas. El menoscabo se hace sentir en rutas de todo el país.

Jalil invitó a Suárez por el impacto de la obra hídrica, que alcanza a la provincia del líder político Gerardo Zamora. Santilli y Caputo lo hicieron como buen pulso de la Nación a la gestión de Jalil en la provincia, que cuenta hoy con 6500 millones de dólares “entre proyectos aprobados y por aprobar en el marco del RIGI”, según una reciente publicidad del Vicegobernador de Catamarca en el espacio de contenidos empresariales de La Nación.

El desvío ilegal de los fondos del impuesto al combustible es una más de las medidas discrecionales de este gobierno. Porque para qué existen las leyes en un Estado que queremos privatizar. “El traje que vestí mañana, no lo ha lavado mi lavandera”, dice César Vallejo.

El futuro llegó hace rato, y el electorado está buscando una opción nueva que satisfaga sus deseos.

“La reelección de Milei, que hasta hace seis meses se daba por asegurada, sobre todo después del envión que tuvo el Gobierno con la excelente elección parlamentaria del año pasado, empieza a ser más dudosa”, aborda en su columna el periodista Carlos Pagni.

Encuestas recientes que indagan los deseos de las y los votantes, muestran que un alto porcentaje votaría una nueva opción electoral. Ante esa pregunta directa, el 14,6% respondió “seguramente sí”, mientras que el 55,3% de los encuestados respondieron que votarían a una opción que no fuera ni libertaria ni kirchnerista.

Ricardo Quintela apareció la última semana y se ofreció a acercar a Jalil y Jaldo al peronismo nacional, luego de la reunión que mantuvo con Sergio Massa, Axel Kicillof y Máximo Kirchner. Los gobernadores del norte tendrán que hacer sus propios acuerdos si esperan no quedar demasiado alejados de la baraja nacional. En ese frente ya han legitimado institutos como el Norte Grande, que anidan posibles postulaciones.

La insatisfacción crece y el Gobierno nacional no acusa recibo. La ciudadanía parece no encontrar herramientas que le permitan satisfacer el deseo de cambio. Sin una oposición fuerte, no hay donde enfocar el impulso.

Siguiendo la línea de Trump y Milei, el caso de Colombia con la llegada de Abelardo de la Espriella, feliz de presentarse como un outsider y empresario ajeno a la política, continúa un segmento que entusiasmó a la Argentina pero hoy no cumple las expectativas. En Reino Unido, una persona que se disfraza como tacho de residuos sacó el 28% de los votos: “El conde cubo de basura, líder del partido antinmigración”.

En medio del desenfoque de la política para interpretar los deseos de las y los argentinos hoy surgen además nuevas figuras al borde, como el empresario Jorge Brito, el pastor Dante Gebel (ahora comunicador y conferencista) o el empresario de medios Daniel Hadad, que en la presentación de su película sobre San Martín se permitió hablar como presidenciable e incluso mencionó a otros periodistas que llegaron a ser presidentes como Sarmiento y Mitre.

¿Un problema de hermenéutica del deseo que puede terminar una vez más con otro performático en el poder?

Deseo asintótico: Infinito y tensión

En su innumerable lista de conceptos para explicar la desaceleración de la inflación, Milei usó la descripción de la curva asíntota como función para graficar que la inflación no baja de modo lineal, sino en una curva que se acerca a un piso límite, hasta empezar con cero.

Aplicado al deseo, el concepto puede ensayar fecundas interpretaciones. Una asíntota es la línea que ocurre entre dos curvas que nunca se tocan, aunque por momentos se acerquen y el encuentro parezca inevitable. La palabra viene del griego “asumptotos”: “sin encontrarse”. La asíntota cumple una función finita y acabable.

El modo en que dos deseos existen sin llegar nunca tocarse puede leerse también según la conducta de este modelo, aunque lo que delimita ese desencuentro no sean funciones económicas, sino dos intensidades que no logran alcanzarse. Su equilibrio sucede en una búsqueda que puede resultar indefinida, sin un patrón que la ordene.

¿Hay goce en la tensión infinita? El deseo es en sí mismo una función que se oxida. Las partes en tensión deberán revivir la emoción que lo conmueve, si la intención es mantenerlo despierto. Despabilar la sed para que las curvas se acerquen o distancien cada tanto. Una armonía frágil, sostenida por la tensión del desencuentro.

¿Cómo medir la frecuencia de la rama infinita de dos deseos consonantes que nunca llegan a tocarse? Intentar la curva de un logaritmo en clave musical.

“Hay estética en la ciencia y rigor en el arte”, asegura el músico, físico y escritor argentino Alberto Rojo. Simetría, elegancia, belleza. Elementos que el esteta reúne para soplarle alma a la razón. “Pitágoras descifra que las consonancias musicales tienen que ver con ciertos largos de cuerdas. Si hay dos cuerdas en la mitad sobre una octava en la misma tensión, ese intervalo que suena bien tiene el doble de tensión, al cerebro le resulta agradable”, explica. Y abre la percepción de la belleza también a la disonancia, al uso estratégico de la tensión, emoción y contraste.

La matemática es el lenguaje que describe la regularidad del universo. “No hace falta demostrar eso, creer en tal postulado es un acto de fe”, ironiza.

Rojo busca armonía entre la ciencia y la música: emoción y razón. Dos curvas de un mismo gráfico.

En el diagrama de estadísticas, una de las curvas puede incluso transgredir el límite de la asíntota y, aun así, sin llegar a tocar la curva opuesta, continuar su pasaje hasta volver a alejarse. Un equilibrio que sostiene la armonía de dos elementos que no van a unirse nunca.

La asíntota sostiene un patrón de desencuentros. Una lógica de comportamiento errático y discontinuo. Lejos de las predicciones matemáticas sobre el orden universal, como la sucesión de Fibonaci, por ejemplo.

En su obra “El banquete”, Platón interpreta la noción de Heráclito sobre el amor y ensaya a sus invitados: “La unidad que se opone a sí misma, dice, concuerda consigo misma; produce, por ejemplo, la armonía de un arco o de una lira. Es un absurdo decir que la armonía es una oposición, o que consiste en elementos opuestos, sino que lo que Heráclito al parecer entendía es que, de elementos, al pronto opuestos, como lo grave y lo agudo, y puestos después de acuerdo, es de donde el arte musical saca la armonía. En efecto, la armonía no es posible en tanto que lo grave y lo agudo permanecen en oposición; porque la armonía es una consonancia; la consonancia un acuerdo, y no puede haber acuerdo entre cosas opuestas, mientras permanecen opuestas; y así las cosas opuestas, que no concuerdan, no producen armonía”.

¿Dónde asentará la sociedad su deseo de cambio si la armonía entre la oferta política y su consonante electoral no resuena?

En Ulrica, un cuento sobre el deseo y la eternidad, Borges resuelve en una sola línea el encuentro consumado entre la musa y Javier Otárola: “No había una espada entre los dos”.

El deseo vence al mito; el destino asíntota de la espada de Gram que enfrió el lecho de Sigurd y Brynhild, fue sublevado. Aquella historia de la mitología nórdica atrapada en la imposibilidad, el engaño y la insatisfacción.

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