viernes 24 de junio de 2022

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Editorial

Las dosis están esperando

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26 de mayo de 2022 - 00:20

Hace exactamente un año, Argentina en general y Catamarca en particular atravesaban el peor momento de la pandemia. Las muertes abundaban cada día y los hospitales –ya no solo el Malbrán sino también el San Juan Bautista e incluso los sanatorios privados- estaban desbordados por los enfermos, muchos de ellos muy graves. Solo entre el 20 y el 31 de mayo se produjeron en Catamarca más de 4.000 casos y 67 muertos por coronavirus.

A partir de junio el flujo de la llegada de vacunas empezó a incrementarse. De a poco el número de casos empezó a bajar, la segunda ola cedió y a partir de julio el número de fallecidos se redujo significativamente. Entre diciembre, enero y febrero se produjo la tercera ola, con un número de casos todavía mayor que en la segunda, pero con un número de muertos proporcionalmente mucho menor como consecuencia del positivo efecto de las distintas vacunas.

En este mayo, muy diferente al mayo del año pasado, con la llegada del frío los casos volvieron a aumentar pero los casos graves son muy escasos. En Catamarca no hay muertos por esta enfermedad desde el 5 de marzo, es decir, hace más de 50 días.

El alivio es significativo y se traduce en el retorno a una vida casi normal. Si hace un año el clamor generalizado era por la llegada de vacunas, que escaseaban, la realidad actual marca que las dosis sobran en los centros de salud de la provincia. Un rápido recorrido por los actuales lugares de vacunación, por ejemplos los CAPS (Centros de Atención Primaria de la Salud), permite observar que están casi vacíos de personas que concurren a que les sea colocada las dosis correspondientes. La estrategia oficial ha sido entonces, con buen criterio, salir a buscar, en escuelas, espacios públicos, casa por casa, a las personas que no se han colocado las segundas, terceras y cuarta dosis.

Si se atraviesa el invierno sin grandes complicaciones, se espera una primavera y un verano muy aliviados, pero para que todo ese proceso suceda es clave que las personas que aun no completaron el esquema de vacunación –suponiendo ingenuamente que la pandemia ya culminó- lo hagan prontamente para reducir todo lo posible la circulación del virus. La experiencia de estos poco más de dos años ha demostrado que, aunque la letalidad sea mucho menor, mientras el virus siga produciendo contagios hay probabilidades de que mute en variantes hasta ahora desconocidas que sean más agresivas y que, tal vez, eludan el efecto de las vacunas diseñadas hasta el momento.

No bajar los brazos en este momento es clave. Si el COVID-19 sorprendió al mundo científico al momento de su irrupción, al cabo de casi dos años y medios de su detección las lecciones aprendidas son muchas. La principal de ellas, claramente, es que el método más eficaz para prevenir su expansión y, sobre todo, que se manifieste en casos graves, es vacunarse. Las dosis están esperando.

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